13 dic 2007

Inmensidad


Querida amiga, me regalaste inmensidad, cómo lo pude olvidar.
Pasa el cepillo sobre mi memoria y aquello que las letras dicen he dicho me resulta extraño.
No te olvido. Estás peremne en mi recuerdo. Sentí que eras mi amiga y eso se hizo para siempre.
He ido a verte a tu nueva casa, que ya no es tan nueva. No me da por andar de felicitaciones, te dejé el calor de mis palabras a falta de contacto.
He recordado que un buen día escribí un poema. Revisando tus escritos he llegado a reconocer que este poema estaba espectado.

Ni blanco ni negro

ni verde ni azul

inmensidad

Ni vida ni muerte

ni aire ni luz

inmensidad

Allí no estás tú

Caminos desiertos

plañidos de gente

responde tu dios

Inmensa quietud

terrena la vida

compone tu luz

Allí no estás tú

Airada la hembra

araña la vida

sedienta de luz

Compone su angustia

paciente en silencio

carente de risa

allí no estás tú

16/04/2007

Estas fueron tus palabras:
Mi querida Anna... ¿Qué regalarte que no tengas?... Pensé en regalarte "la inmensidad" y al buscar una foto de ella en el señor Yahoo! me apareció esta foto... Y la verdad que la adoré... como a vos!.
Tu página querida Abril es Sin renuncias, buena decisión la tuya.

1 nov 2007

Sobre estas fechas




Bienvenidos a mi espacio sideral

Es divertido seguir el rito, pero entrar más allá no me llama la atención.
He leído algunos escritos sobre rituales de conexión con los difuntos.
Nunca me ha gustado entrar en esa temática, sin embargo desde diciembre están las cenizas de la mamuchiña en casa y no me produce ningún reparo.
Mi amiga las tiene y eso le sirve. Nada que objetar.
Le ha puesto una rosa al lado. Me parece correcto.
Pienso que la muerte es lo que tenemos en común.
Somos mortales.
A ella tiende nuestra finitud. Nuestra finalidad.
El respeto por ellos lo es por nosotros mismos.
Mi madre y mi padre todavía están en este plano de la realidad. Puedo hablar con ellos por teléfono para desearles las buenas noches.
Mantengo ese ritual con los vivos. El encuentro que puedo permitirme mientras sea factible.
Sin embargo, entiendo que ella la quiera a su lado.
Su muerte me produjo gran impacto. Sus cenizas están presentes y me merecen respeto.
La materia procede de un mismo origen. Se transforma. No se pierde. Mi propia materia está en proceso de asimilación (vida) y desasimilación (muerte).
El dolor. Ese es el peor de los infiernos.
La eutanasia, asignatura pendiente de una sociedad que debe mirar de frente.
Vi las llagas que precedieron al estado de coma. Vi sacar un cadaver como si de un saco de piedras se tratara. Mi grito fue el esperpento sentido. Ese fue el momento más amargo de mi vida. Antes una vida que se consumía por un Alzheimer y después mera carcasa.
El cadaver que estiré por evitar cosas peores. Los que vinieron por ella. La realidad superó a la ficción. Ninguna escena de terror pudo calarme tan hondo.
Los sueños y las presencias.
Otros y otras que la precedieron.
Mi viaje previsible en el futuro.
Nuestro destino.
El 'dasein'.

El Dasein es un «ser para la muerte» (Sein zum Tode).

Martin Heidegger




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28 oct 2007

Gracias por estar en un hueco de mi alma

Soy niña porque vivo en presente.
Soy adolescente porque desbordo los ríos del alma.
Soy anciana porque tengo mucha vida vivida que contar.
Soy multiplicidad.
A veces río.
A veces lloro.
Me quejo y despotrico contra los hombres grises que se fuman nuestras vidas.
A veces soy una tirada para delante.
La coherencia y la incongruencia en mi casa habitan.
Abro una sonrisa cuando tras la ventana canta la lluvia.
No me entristezco por los años que pasan.
De mis bisagras y dolores con paños calientes me consuelo.
De los humanos agresivos me escabullo como puedo.
No siempre venzo al monstruo de siete cabezas, pero renuevo el pacto con las ganas de vivir y me pongo al día.
Miro la luz para iluminar las tenebrosas sombras que me quieren copar.
Ya ves.
Consigues hacerme escribir lo impensable.
Así brota el agua de la fuente de la madre que me alberga.
Gracias por estar en un hueco de mi alma.

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A mi dulce Alnair


Alnair me ha llevado por este camino de reflexión. Debo citarla para que se pueda establecer la relación entre lo que ella escribió, VIAJE EN EL TIEMPO, y lo que me motivó.



Soy niña porque vivo en presente.
Soy adolescente porque desbordo los ríos del alma.
Soy anciana porque tengo mucha vida vivida que contar.
Soy multiplicidad.
A veces río.
A veces lloro.
Me quejo y despotrico contra los hombres grises que se fuman nuestras vidas.
A veces soy una tirada para delante.
La coherencia y la incongruencia en mi casa habitan.
Abro una sonrisa cuando tras la ventana canta la lluvia.
No me entristezco por los años que pasan.
De mis bisagras y dolores con paños calientes me consuelo.
De los humanos agresivos me escabullo como puedo.
No siempre venzo al monstruo de siete cabezas, pero renuevo el pacto con las ganas de vivir y me pongo al día.
Miro la luz para iluminar las tenebrosas sombras que me quieren copar.
Ya ves.
Consigues hacerme escribir lo impensable.
Así brota el agua de la fuente de la madre que me alberga.
Gracias por estar en un hueco de mi alma.

23 oct 2007

Suerte

Suerte que te propones

apareces aniñada

arraigando en desmesura

deshilachadas palabras

De una vida

que arreciada

se vislumbra a lo lejos

en un ocaso dispuesto

en coyunturas denodadas

reciamente clavadas

a tu espalda

Tope de errada miseria

dispuesta en figuras

que no se dejan adherir

ni componer

para dárselas de redichas

en capotes y prebendas indispuestas

Arrancas alaridos de locura

en hebras de hilo añejo

descosidos y remiendos

Recorres por las paredes

agrietadas de un pasado

descompuesto de detritus

reponiendo y componiendo

rehaciendo lo no dicho

Propones que todo es uno

a pesar de lo diviso

engañándote de luces

en los oscuros pasillos

Ronda de caballeros

cruzados de las españas

añorado de un pasado

que suprimió con guadaña

No me las cantes posibles

que me ofreces letanías

a cambio de un cielo falso

sin verdades ni remansos

Me caigo en precipicio

de un obsoleto edificio

empañado con la sangre

de tu patria y beneficio

22 oct 2007

Es nadie


-¿Has visto?

-¿Qué?

Responde de forma autómata él mientras ella inquieta reclama su atención.

-¿No ves?

-¿Qué?

Sigue dándole largas amurallado tras el diario alejado de todo lo que le implica.

Ella le mira con gesto mohín.

-¡Ven aquí!

El niño la mira y sigue en la suya.

Inquieta y a punto de estallar agarra del brazo al hombre que sentado a su lado parece no entender de qué va.

-¿Te das cuenta?

-¡No me hace ni caso!

Él, al fin, contrariado, pliega el periódico con parsimonia y mirándola a los ojos se levanta con un gesto despectivo que a ella aplasta.

-¡Pedro, ven!

El niño de inmediato responde a la llamada.

Ella cada vez más diminuta se siente pura basura.

-¡Papá!

Dice el niño con una mirada tierna abrazándose a sus rodillas.

Él lo coge y lo pone sobre sus hombros.

Ella más empequeñecida se difumina.

Se pierde en medio de las sombras de los árboles de ese parque que se transforma en el más tétrico de los espacios.

Cierra los ojos para no verse.

Se pierde.

Nadie.

Es nadie.

21 oct 2007

Desconcierto


Aporreaba las teclas del piano arrancando notas discordes. Escuchaba un silencio acorde con sus pensamientos. Los pies hundidos en los pedales no conseguían moverse. Un profundo dolor le ahogó oprimiéndole hasta que un estertor salto por los aires dejando al público en un hueco oscuro e impreciso.

Saltó sobre el patio de butacas y cogió el camino del pasillo central corriendo como alma que lleva el diablo.

El mundo se paró a su paso.

Las puertas no tenían traba. Al poco tiempo se vio en medio de una calle mojada por una lluvia que caía en demasía. Las gentes guarecidas bajo los soportales improvisados veían atónitas una figura que atravesaba empujada por un impulso inesperado.

Todo quieto a su paso. Veía la escena multiplicada como si de un calidoscopio se tratara. Paraguas, muchos plegados goteando y derramando agua.

Pisaba charcos que aunque le mojaban en nada reparaba.

Los coches que a su paso se cruzaban frenaban en un chirrido producido por un suelo inundado de aquel manantial improvisado.

Llegó al límite que el mar le marcaba y ante él de inmediato quedó parado frotándose las manos insistentemente.

Su alma quebrada lloraba.

Ella le llamaba. La sirena desde el otro lado del mar reclamaba su prenda dorada.

Se había llegado a enamorar. Apenas hacía unos días que escuchaba esas letras que ella escribía y ahora sólo quería estar ante ellas. Nada más, sólo ese palpitar.

Abandonó su vida. Se dejó llevar. Internándose en el agua se metió en el mar que a ella le iba a llevar.

Sobre las aguas caminaba como si nada se opusiera a su paso.

El mundo vio y no pudo explicarse que alguien que lo tenía todo dejara un reguero de sangre y lágrimas.

A la mañana siguiente se leyó en los distintos canales.

Ella miró su pantalla y un escalofrío recorrió su espalda.

Depresión

 Depresión  A lo largo de mi vida he sufrido de esa lacra. Un estado del que me alejo cuando lo veo venir. Mi cuerpo se ha defendido como ha...