20 dic. 2008

¡¡¡FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO 2009!!!



Bienvenidos a mi espacio sideral


Adeste Fideles Coral Oscense Orquesta Camerata Cecilia



http://www.youtube.com/watch?v=pylfQZt-0C0&feature=related

Conciertos de Adviento,acto 74, 11-11-2008, Coral Oscense, Orquesta Camerata Cecilia, Directo Suavek Arszyñski, director de coro Conrado Betrán.

Mi querido hermano es tenor en la Coral Oscense.
No puedo ser objetiva. Me emociona oírle.


 

19 dic. 2008

Dulce



Dulce se paseaba por un camino solitario. A decir de quien la viera era un personaje ambiguo.
De niño todo el mundo creía que era una niña y a él se referían como a tal.
He dicho la y no me equivoco. Después del claroscuro de la adolescencia decidió que el territorio de ellas era más fecundo y liberal. No había exigencias conforme a normas que a los hombres implicaban.
Sabía que había territorios donde podría medrar. Se creo un cubículo propicio a su libertad.
A veces, mientras dormía, un rayo gélido atravesaba su espinazo. Despertaba sin saber que imágenes habían obrado ese terror en la noche.
Tuvo amigos y amigas que llegaron a intimar con él/ella. Los hubo que magnificaron sus maneras femeninas y quienes le reclamaran tomara el camino de retorno a una identidad supuesta, la de la masculinidad.
Él fijo sus sentidos en soñarse y manifestarse tal cual. Que ni mujer ni hombre sería pero en la identificación su carnet de identidad era de varón. Solía vestir de esa manera que muchas lesbianas adoptan y en ese entorno nadie le miraba raro.
Sus facciones eran finas, sus dedos largos con unas uñas cortas bien cuidadas.
Se presentaba a la gente como dama. Tenía una sensibilidad que rezumaba por los poros de su piel.
Amantes los tenía. No añoraba funciones de esposa. Las esposas eran las otras. Aquellos con quien estuviera se aficionaron e hicieron adictos a su persona.
Con ellas era diferente. Normalmente se enredaba con lesbianas, aquellas que van de femeninas y coquetas. No tenía problemas.
De las artes amatorias intuía las maneras suficientes para llegar donde la otra quisiera. En el momento más íntimo sabía que no se le rechazaba. El enviste de su miembro viril, hermoso y turgente, se enfilaba en busca de la gema flameante que llamaba a su reclamo.
Ellas callaban frente a las que no sabían. No dudaban que era una buena prenda lo que él ocultaba y no sería a su favor andarse con la información no fuera que las otras, las puras, obraran en contra y se le hiciera boicot.
Entre los chicos de ambiente la cosa iba rodada. La sorpresa era que aunque aparentara maneras era dador y no receptor.

Iba distraída en sus ensoñaciones cuando de pronto se percató de que alguien la observaba.
Algo le hizo pensar en aquella sensación que en la noche la embargara.
Tembló sin saber por qué, y se mantuvo rígida en su paso pausado pero ya no relajado.
Él, sabía que era un hombre que tras ella andaba, seguía sus pasos de cerca.
Casi sentía un hilillo de aire que se posaba en su nuca.
Un escalofrío recorrió y templó su cuerpo.
Sintió un cosquilleo interno que le confundió.
Algo vislumbró desde las tripas y no desde el cerebro.
Algo sensual que abría su cuerpo.
Nunca antes se abriera.
Empezó a recordar el pasmo de ser atravesado por la daga, y supo que él era quien venía presto a darle aquel deleite que sin saber buscaba.
Supo que sería el encuentro que su alma vacía y perdida buscaba desde hacía tiempo.
Se sintió enamorada. No era necesario más, bastaba escuchar los ecos que desde sus sienes le dictaban que era él y no otro quien el destino le deparaba.
Sintió la fuerza del viento y el batir de la ola. Sintió mariposas locas que en su estómago cabrilleaban.
No miró a quien la tomaba y amaba. Ahora sí, sintió el gran empuje que por su parte virginal se introducía suavemente y decidido. Él la amaba y eso bastaba.
Perdió de vista el suelo, por el aire flotaba. Sentía venir su aliento en la cara. Abrazo fuerte la estrechaba. Chasquido estalló en su pecho. Alarido soltó su alma.
En sus brazos anhelante otra esbrencida esperaba. Gemía como una loba. Gritaba y lloraba.
Susurrole palabras dulces. Amante era y la tomaba.

Después del encuentro ella sintió la vergüenza de quien sin saberse dueño se deja llevar por ese impulso primero que todo lo conduce y que nadie desvela.
Pudiera creerse que había sido sometida sin más. Ella sabía que había consentido y que hay cosas que sin decirse funcionan así.
¿Cómo pues se había entregado sin siquiera mirarlo?
Todos los sentidos se habían abierto, sobre todo el del olfato. Como cualquier animal, había sentido el reclamo o quizás ella misma había emitido sobre el aire aromas que incitaran y llamaran a ese lance.
Recogida en sus brazos, plácidamente unida a él movía en su mente ideas vagas de remordimiento.
Ahora sí, le miraba a los ojos y se perdía en ellos como en una fuente de agua que borbotea.
Asida por la fuerza de los viriles brazos se siente segura, no duda.
Él es quien en sus sueños la cobija. ¿Cómo es que le es dado tan grato placer? ¿Cómo de sus sueños se viene acercando a su piel?
Que el sueño no es vida, que la vida sueño es. Desconcertada articula un gesto. Palabras no salen. Sonríe a su boca recogiendo un beso que él le provoca.

Tras aquel encuentro apasionado en el camino ella y él mantuvieron un largo romance.
Marcelo, que así se llamaba él, la lleno de alegría. Siempre que se encontraban ardía el fuego de amor y deseo.
Dulce cuando estaba sola y pensaba en él sentía el gorgoteo de su sangre que a trompicones la excitaba. Bastaba formularse su nombre, con eso bastaba. Húmeda como la escarcha del amanecer y turgente. No le era necesario manipular. Le bastaba cerrar sus ojos y pensarlo para sentirlo dentro y galopar.
Nunca se sabía por anticipado cuando se verían. Dejaron a la suerte los encuentros. No quedaban de hoy para mañana ni concretaban nada que no fuera dejarse llevar en el instante que les era dado.
Ella no padecía la angustia de si lo vería o no.
Llevaba su ritmo habitual. Él ya se dejaría ver y eso sería lo más.
Siguió con sus cosas, pero ahora todo el mundo giraba a su paso y se sentía mirada. Irradiaba aquello que sin saberse atrae al resto. Estaba enamorada. Se quedaba encandilada viendo el mundo que la rodeaba como si de nuevo delante de ella pasara. Amable y contenta. Los colores se vivificaban y ello aún le daba mayor impulso cuando caminaba.
Su mente vagaba. Tan lindo romance la tenía embargada.
A veces su mente le jugaba la mala pasada, temía perder el gusto por él.
Era en cualquier lugar, en cualquier momento que Marcelo asomaba y todo lo que ofuscara su mente perdía peso. A él se entregaba. Tocaba el cielo con la punta de los dedos y ello bastaba.
Así fueron pasando los días. Un mes tras otro.
Llegó el verano y decidieron hacer un viaje para conocerse mejor.
Hasta entonces no habían hablado de las cosas cotidianas, de lo práctico de las cosas.
Habían hablado de fantasías y sueños. Muchos recuerdos de infancia compartió con él.
Aquellas pesadillas que en la noche la asaltaran desaparecieron.
Allí fue, en aquel viaje, donde las cosas perdieron su ritmo. Nunca antes habían vivido juntos.
Estar a expensas del otro la traía por el camino de la amargura. Se había hecho a sí misma y, acostumbrada a no tener que conciliar con nadie los pasos que había de dar, le molestaba sobremanera la situación. Por otra parte era tanto lo que de él se daba en ella que le costaba pensarse de nuevo en un estar como el de antes. También sabía que los sueños no son dados a darse y él venía de un sueño hecho realidad. Amar era el verbo más de difícil de llevar a la realidad.

18 de febrero de 2007

Código de registro en Safe Creative:0812192272840

Este relato es el responsable de que mi pseudónimo en más de un sitio sea Dulcesol. Tuve que convertirlo de Dulce a Dulcesol porque allí dónde lo puse en marcha, myblog, había una que así se llamaba.
Tras de sí tiene una historia jocosa.
En un juego de los que organizaban las cotillas, me tocó como pareja la tal Dulce.
Como no aparecía por ningún lado, la puse en marcha yo.
Para ello empecé este relato que fue una sucesión de 4 posts.
Mi presencia como Dulcesol se da en:
Ciudad Blog, http://ciudadblog.forogratis.es/foro/weblog.php?w=5
En grupo buho, http://www.grupobuho.es/blogs/Dulcesol
Y otros blogs que tendría que apuntar para ser exhaustiva.

18 dic. 2008

De Escondido en mi memoria a Línea de fuga

A veces paro y empiezo mis cambios. Ahora estoy en ese momento. Suprimo blogs y me centro en otros.
Al principio me dediqué a colgar mis cosas sin pensar en otra que en poner en pantalla lo que me parecía ganaba relevancia a mis ojos.
Venía de las ganas de hacer una página web. Eso me llevó a los blogs.
Desconocía el fenómeno.
Hasta entonces, el acto escribidor era íntimo. No pasaba de ese volver a él tras un tiempo que lo distanciaba de mí.
Un buen día tuve en mis manos esta herramienta. Ese día sufrí el giro copernicano. Nunca más escribiría sólo para mis ojos. Al contrario. A partir de entonces caí bajo el influjo de una danza macabra. Un destape que me llevaba más allá de las zonas restringidas.
No me puse la máscara de un seudónimo, entré sin ocultarme y osada presenté mi destape a ojos desconocidos que podían dañarme.
Tuve momentos de enganche. En otros sentí un abismo que se abría a mis pies y eso me acobardó, pero ya estaba metida hasta la médula. Quería recuperar mi cordura, pero mis ansias de escribir me podían.
El amor es la droga más fuerte que conocía. Ahora descubría otra, la de exponer tus líneas ante un mundo que paseaba ante ellas. Quería, yo que tímida me había ocultado a las miradas directas, ser vista.
Nuevamente, vengo de vuelta de un viaje.
Ahora serena, escribo sobre lo que supuso ese enganche.
Mi momento personal me tenía atrapada. Nunca menté la situación que me ponía tras la pantalla.
Tomé alas y cincelé palabras que empáticas y de memoria apuntaba.
Poco a poco volvieron versos que hacía tiempo no escribía. Siempre fui de verso fácil. Era algo que venía conmigo desde los primeros renglones de mi vida.
Uno de mis sueños olvidados era escribir cuentos.
Inventaba oralmente ante mis alumnos pequeños.
Tras escribir, posteando en mis blogs, me vi anotando lo que salía a borbotones de esas narraciones construidas al hilo de las miradas y escuchas.
Está claro que transcribir ese momento no es factible. La oralidad que se consigue tras años de comunicación en las aulas es irrepetible y mucho menos transcribible.
Puesta a escribir, me encuentro en pelea continua con los signos y pausas requeridas.
Afilando mi verbo me fui adentrando en un espeso bosque de deseos.
Afloraron viejos recuerdos que aderezaba con sueños no tenidos ni vividos.
Mezclaba lo propio y lo ajeno.
Leer y rememorar paseos por largas horas dedicadas a libros diversos hicieron su efecto.
Curiosamente, lo que negaba se imponía. Aquello que aparentemente me producía rechazo después entraba, como un icor extraño, a envenenarme la sangre de tal forma que de observadora pasaba a ser actora.
En mis primeras entradas todo estaba controlado, no por querer ocultar a ojos otrados, si no porque en mi no era dado salirme por otro lado.
Leía inflamados textos con la frialdad de lo extraño.
Recuerdo que ese verano, el del 2006, se puso en marcha la rueca que me está empujando.
Dedicaba un tiempo a mis primeras lecturas de blogs que iba encontrando.
De pronto saltó la necesidad y vi que tenía que ponerla en otro lado. Allí empecé a secundar y después a terciar, y no he parado. Ese segundo blog, que hace tiempo he borrado, tenía como intenciones remover en la memoria y recuperar vuelos que había almacenado. Escondido en mi memoria, era su nombre marcado. Muchas veces me ocurre que las palabras anuncian lo que después me será dado. Así fue en ese caso.
El siguiente movimiento, vino en mi sueño anunciado. Quería buscar al otro lado. Despertando en medio de la noche, cuando todos dormían en la casa de mis padres, abrí los cajones de mi mesilla y abordé los pocos rastros que en libretas había. Buscando espacio escribí intenciones que pondría en marcha al nacer el día.
Así nació la otra vía, la de Labrysmoom que buscaría en lo que trae la memoria compartida.
A partir de ese momento dupliqué mi movimiento.
Escribía, como ahora hago, lo que me placía y asignaba a una u otra fuente el exponerlo en presente.
Cogí este hábito o costumbre de ponerme ante pantalla y escribir sin darme cortes ni parar las trazas.
Así, sin saber como venía la cosa, saltaron textos que mi vergüenza primera retenía tras velos de otredad.
Llegué al atrevimiento. Tuve momentos de más.
Llevaba tiempo y no quería mezclar.
Allí empecé a esconderme tras páginas silenciosas que no tardaban en atraer miradas y me hacían descubrir aspectos de mi misma y de otros que sabía desde la otra perspectiva.
Guardé celosamente ese secreto, pero me duró poco la cosa, porque cambió mi valor sobre ello. Dejé de avergonzarme y acepté esa otra forma de expresarme.
Venía cuando quería. No era dueña de ese impulso que entraba y salía cuando bien le venía.
En estas idas y venidas he construido un paquete de archivos y carpetas que demandan ponga en orden, pero no creo que haya llegado el momento. Tendrán que esperarse.
Ahora empiezo a sacar textos que en la distancia veo ajenos, aunque brotaron en madrugadas muchos de ellos. Me sentí en ellos como nunca en lo vivido.
Hubo un amigo, al que le desvelé esa duplicidad, que me dijo si eran testigo de lo que estaba viviendo. A él le contesté que cuando lo viví no estaba puesta en escribirlo.
La memoria apuntaba a otro dardo que lancé. Había puesto en marcha una página que denominé ‘línea de fuga’, en ella decía que enfocaba sentimientos. En ese momento, desde la razón. Se volvió hacía mí la intención y los apunté con el corazón.

27 de marzo de 2008

17 dic. 2008

Vivirás el adiós antes de tiempo. El alma herida.

Interpretar los signos para actuar sin presionar sobre la puerta del destino.
Atizar el fuego que en rescoldos anuncia que algo queda y se puede dar.
Esperar esa palabra que no llega, con la duda de una certeza imprecisa.
Equivocarse sin poder evitarlo, dando un paso hacía atrás cuando debería serlo a delante.
Así caminamos, sin poder remediar el mal ni prever el paso que se debería dar.
Contundente golpea la conciencia y anida en la frente de la duda sempiterna.
Estarás a mi lado de verdad, o acaso disimularás para evitarme el golpe que certero me ha llegado.
Acaso me he equivocado, o te das la oportunidad de callar y acallar el rastro que deja tu silencio, en el suelo empedrado de la húmeda y oscura galería del olvido del amigo que otro tiempo estuvo contigo.
Miraremos tiempos en que nuestras palabras hacían sonar el arpa.
Estaremos en disimulo construyendo un edificio sin cimientos.
Perderemos ese tiempo, precioso, por no ser capaces de decirnos la verdad.
Saldremos descalabrados y añorados de pasados.
Enredaremos en excusas vanas lo que sabemos que mañana quedará arrinconado en el olvido.
No nos volveremos a mirar.
Se nos hace necesario olvidar.
Dejar definitivamente en el saco roto del olvido los deseos placenteros que anidaron y ahora en vacío han caído para nunca más.
Así es la carga de la conciencia.
Nada es para siempre.
Todo fenece y muere.
Se termina la cuerda del ovillo que rodando fue por ese laberinto del encuentro fortuito.
Y recordaremos ese momento en que nos fue dada la vida con su brillo.
Eso hará más doloroso continuar entre las sombras de no más.
No busques otra oportunidad.
Venció el plazo de ese encuentro.
Abre tus alas al viento.
Otro aire te hará alzar el vuelo.
Y un buen día recordarás que sufriste el fracaso de tener que olvidar.
Lo harás sin sentir el trago amargo que ahora te toca seguir.
Estarás en esa encrucijada de la vida, mirando hacía atrás.
Diciéndote que estuviste allí.
Es posible que en ese momento nada de lo que arguyas sea cierto.
Los recuerdos se acomodan para librarnos de todo mal.
Al final no diferencias si fue o es, o si será.
Un relato que de un guión marcado está pertrechado.
Volverás sobre los adoquines de la ciudad húmeda, en la noche oscura.
Sentirás los pasos que del eco creerás te están siguiendo.
Temerás tu sombra.
Estarás perdido porque no te fiarás ni de ti mismo.
Entonces te recluirás entre las cálidas frías paredes de tu casa desolada.
El techo se hundirá y aplastará tu alma.
Morirás.
Sabrás que viviste en esa calle y pisaste los suelos que recorren pasos infantiles que ríen.
Vivirás el adiós antes de tiempo.
Correrás el riesgo de rasgar tus vestiduras y huirás.
Saldrás corriendo hasta alcanzar el precipicio por el que irás cayendo.
Ese día la cordura tironeará con fuerza agarrándote con sus garras y evitando que te caigas.
La sonrisa imprecisa de algún niño que observe tu gesto en desvarío hará que sientas que en otro tiempo fuiste ese niño.
Te tomará de la mano y sentirás el calor que de sus venas a las tuyas traspasará.
El alma herida encontrará cobijo.
Volverás al banco solitario sintiendo la compañía del niño que en tu infancia se soñó ángel.
Ese día, plácidamente recorrerás el camino de retorno.
Pasarán por tu lado creyendo que ese cuerpo anciano está dormido.
Sólo un niño, alargará su mano a tu mejilla y dirá que estás frío.
Le apartarán temerosos de tu muerte.
Como si al hacerlo pudiesen evitar su futuro recorrido a tu final.

Anna SB, 29 de noviembre de 2008

16 dic. 2008

¿El qué?

El vacío viene de nada.
De la nada que se apodera sobrada, sobre el manto de la desmemoria.

Enrosca su aleta dorsal sobre el cuello descosido y herido.

Ella se hace cargo, la sonora soledad.

Pretérita antepone su solaza a la quebrada espalda del reptil que le acompaña.

Será mañana cuando venga en su busca a aparentar que está.

Paréceme venir de un largo viaje.
Desde el hueco oscuro y profundo del ser que se ha puesto ante mí.

No pude salir.
Tuve que argüir una quimera para creerme en ella certera y predispuesta.

Verás que estaba moviendo hilos queriendo deshacer el embrollo para ovillarlos y ponerlos en orden.

Querría seguir ese pensamiento que antepone colores y formas redondeadas dentro de un costurero de barro.
Sí, de barro.
De cartón sería mejor.
Ese cartón barnizado con dibujos infantiles que antaño trasportaba mi clarión.

Quien escribe soy yo.
¿Por qué había de ceder a ninguna condición?

Algo con que sacarle punta y un poco de papel para en él dejarlo correr.
¿El qué?
El clarión.

Anna SB, 16 de diciembre de 2008

14 dic. 2008

Madre nieve. Cuentos.

Por alguna razón, que nunca sabré desvelar, hoy me he acercado al mundo de los cuentos, pensando desde la mirada de la niña que se recuerda con un cuento, en la mañana, tras la noche mágica, del día de Reyes.

Estaba visionando imágenes y me he acercado a las que anunciaban paisajes nevados, pero ante mí...



...me ha hecho recordar aquel cuento de...

Empiezo a buscar, hasta que al fin se perfila lo que quiero encontrar.




http://herver.musicaviva.com.ar/Escarcha.html

http://cuentos-y-filatelia.blogspot.com/

CUENTO: MADRE NIEVE

Los hermanos Grimm


http://www.magazine-deutschland.de/issue/Grimm_6-05_SPA_S.php

http://members.fortunecity.com/fabianvillegas3/download/grim.htm

http://www.grimmstories.com/es/grimm_cuentos/index?page=2

http://www.grimmstories.com/es/grimm_cuentos/madre_nieve_frau_holle

No era éste el cuento de mi infancia, pero es uno de los muchos cuentos que la llenaron, acercándome al mundo que recrea mi vida de lectora empedernida.

Uno de mis proyectos escribidores se relaciona con todo lo que aquí antecede. Mi mundo de Hadas.




AnnaSB, 9 de diciembre de 2007

http://www.librodearena.com/nosotras/blog

Este post viene de un tiempo bloguero en que me interesé por estos temas. Actualizo enlaces para que siga siendo referenciado. (8/02/2012)


Recomiendo http://cuentos-y-filatelia.blogspot.com/

Crisis alimentaria



Se sigue más en: http://cerques.ning.com/group/lecturacrticadelosmedios/forum/topics/2065382:Topic:23091

Arrastro




Arrastro

Compongo
Dispongo
Diluyo
Concluyo

Tiempo en uno manifiesto

Instante
Momento
Infinito
Eterno

Parada del tiempo

Abierto
Doy paso a la vida
Entrego
Derivo

Diluyo las formas en polvo

Conforme
Asiento
Disiento
Estrecho

Perpetro un nuevo momento

Anna SB, 25 de Mayo de 2007



13 dic. 2008

GALEANO Y SU VISION DEL MUNDO ACTUAL

REGRESO




Se quiebra el silencio, la puerta está abierta. La niña se asoma. Su madre la mira en el tiempo, sin saberse ella en ello. Responde al reto y queda a su lado mientras el mundo llena sus maletas y carga con ellas explorando nuevos destinos. El de ella no es otro que el pausado tempo interpuesto en cada momento. Olvidos que no se recogen, palabras que no dicen. Perspectivas olvidadas. Saberes que ya no existen.
Se las llevó el viento, dejando al aire sentimientos que no vuelven.
-¿Vuelves?
-¿A dónde?
-¿De dónde?
-No sé, quizás mañana te vea a mi lado y habré olvidado.
-No sabe, y se plantea si sabrá recordarlo.
Ella se mueve en los bucles ciegos de lo que transcurre bebiéndose el tiempo.
Hubo momentos de angustiosa zozobra, en esos momentos la vida era fuego que no alcanzaba a consumirse, y por ello la quemaba por dentro.
Nimiedades construyen agónicos momentos.
Salió rumbo a ninguna parte. La consciencia golpea su mente, que despierta anuncia los despojos dejados en cunetas olvidadas.
Sabe que estuvo y recorrió senderos, ahora ignotos.
No se sentiría capaz de afrontarlos de nuevo, pero volvería por ellos, pues nada le permite inventarse de otra manera ni ser otra.
Es y está en esas coordenadas trazadas, no se sabe bien si por un destino o una disposición que le conduce a ellas.
Vivió al lado de unas y otros. Los fuegos fatuos no bastaron, volvería por ellos, aún sabiendo que no son otra cosa que miradas al vacío extenso, al pie de un precipicio que se abre al abismo.



silencio




Haces que me guste el silencio, porque así puedo recrearme pensándote.
Una lágrima abortada puja por tomar rumbo a ti, en busca de tu mirada.
Intento vano que no le será posible seguir.
Será mañana cuando aspire el aire, recordando tu garganta.
No eran para mí sus cartas, eran las tuyas que como hierro al fuego en mi se grababan.
Hiciste de mí un sueño del que quedé engarzada durante largo tiempo y del que ahora me columpio.
¿Miraremos por el mismo resquicio?
¿Estaremos en el mismo mojón del camino?
Habremos olvidado cómo hicimos para encontrarnos y ahora andamos vagando como almas en pena a la espera de un fin que, sin compañía, deseas sea presente y dé paso al olvido de lo que sientes.
Las palabras saltan como pulgas dejando señales y quemazón.
Estaremos atrapados para siempre.
¿Qué es siempre?
¿Será verdad la eternidad?
Si es así, allí te hallarás conmigo.
¿Lo resistirás o querrás escapar?
Si así fuera volvería a alejarme tras la niebla del olvido que hoy envuelve el alma que por ti se ha perdido.


brevedades




hierro herido, corazón partido
dulce latido, alma en descuido
palabras vanas, hierbas que sanan


HAIKU




brotes del árbol
suspendidos en aire
ä ellos miro


SERENA




Cuando llega la noche mi alma se serena.
La caída o puesta del sol tiene ese sedante, a veces secante.
Cuando amanece, con ansias miro al lado de mi cama. Allí está quien me ama.
Es lejano el día de esas ausencias, a veces recompuestas en poemas.

15/06/2008


REMANSO ETERNO




Luna quebrada,
noche estrellada.

Pausa del tiempo,
mi alma en silencio.

Sueños de hielo,
seda en los dedos.

Miradas vacías,
cuerpos sin vida.

Remanso eterno,
paz del averno.


luna




Mece la luna
su sombra almidonada,
sobre la almohada.


Te dirán quien eres.




Miras detenidamente y te entretienes en esos pasos contenidos, los que no diste.
Si hubieras abierto esa puerta seguramente tendrías que darte la vuelta.
No lo hiciste. Contuviste el impulso antes de siquiera tenerlo en cuenta.
Ahora que miras desde la distancia que te da el no haberlo transitado no te dueles, pero un sabor áspero se interpone.
No tiene especial importancia, te dices sin creer lo que de dentro mana.
Has ahogado las ganas y debes emprender el camino con la carga de lo no vivido.
Las ahogaste porque te equivocaste.
Las obviaste porque nada lo facilitaba.
Las dejaste de lado porque no tenías otra posibilidad y tuviste que arredrar.
Ahora miras quejumbrosa y liberada.
Hubiera sido frustrado en cualquiera de sus pasos.
Es posible que aún sabiendo de la que te libras seas incapaz de claudicar.
Aceptaste a regañadientes.
Seguirás mirando de frente.
¿A qué frente?
La imagen que se interpone no es ésta.
Ves un oscuro espacio en el que nadie más estará.
No quieres evadirte. Dejas tu estancia vacía para ocupar el hueco que en la nada te cobija.
Tienes que pensar.
¿Sacarás algo en claro?
Nada.
Olvidarás las razones por las que te has internado en ese hueco del alma en que nadie más podría estar.
Será necesario para sanar heridas que ni siquiera sangran.
Estarás un tiempo cobijada en el olvido de ti misma.
Volverás.
Te dirán quien eres.
No te reconocerás.

06/06/2008


Debe hacer frío

Asomo a la calle transitada por pocas personas.
Debe hacer frío.
Cabizbajos, se desplazan arropados.
Son tres hombres que no tienen otra cosa en común que mi propia observación.
Los árboles han perdido la mayor parte de sus hojas, y las que les quedan son pardas y desmañadas.
En frente todo está cerrado, exceptuando un salón de peluquería que tiene un monitor con imágenes en movimiento.
Cortes de pelo.
El otro día eran primeros planos de llantas. Coches de carreras.
No se ve movimiento alguno.
Es posible que esté cerrado, pero con todo a la vista para llamar la atención.
Para ganar en visibilidad.
Hoy es 13 de diciembre. Sábado.
El otro día supe que es el día de Sta Lucia.
Buscaba información para saber cuando se ponían en marcha las paradas de la catedral.
He podido recordar, muy sensiblemente, esos días en que con mis amigas iba al baile de las modistillas.
Me he visto con mi falda gris con corte de campana y mi chaqueta cruzada.
No era consciente de la juventud que lucía ese día. Ahora desde cuarenta años después veo la alegría y alborozo que nos movía a esa cuadrilla de amigas.
Las amistades han ido y han venido.
Ellas, mis amigas, han tenido familia. Incluso hay una que tiene nietos.
Mi vida ha sido otra.
Es posible que hubiera vivido esa vida previsible y no fuera capaz de imaginarme ésta.
Estuve en muchos proyectos, pero me alejé de ellos.
Cuando la duda se interpone, salgo en busca de aire.
Vuelvo a mis recuerdos en la calle.
Hace días que estoy metida en casa.
No hay quien me haga tener ganas de cruzar el umbral y salir a tomar aire fresco.
Bien fresco debe ser, a juzgar por el poco movimiento que desde casa se ve.
Suerte que puedo mirar la calle y entretenerme, a lo largo del día, con el trasiego humano.
Cuando los niños y niñas van a la escuela. Cuando vuelven.
Los adultos en su tráfago diario.
Los comerciantes con sus locales a puertas abiertas para que la gente se aproxime y acceda.
Una pescadería de mucho éxito, justo en frente.
Sin embargo, nunca he hecho compra en ella.
Estar en una zona comercial y céntrica como la mía hace que los encierros voluntarios sean menos.
Tras el cristal veo el mundo pasar de la luz natural a la artificial.
Mi cuerpo está en un proceso que querría terminara ya, pero mi voluntad lo deja estar.
Mi mente se evade con otras cosas y olvida el dolor de articulaciones y malestares múltiples.
Cada día, un par de veces, hablo con mis padres.
Queda poco para hacer el viaje. Estar con ellos un par de semanas.
Retornar y volver a mi cotidiano estar o no estar.
El martes se verá.
Si puedo alentar las buenas o aceptar las malas.
Ya se verá.
Ahora, tras mi merienda, con un café con leche por acabar, he querido tomar la letra y en ella soltar.
Normalmente lo hago directamente en el blog que quiero editar, pero en este caso me he puesto ante un panel en blanco del procesador de textos, con ganas de soltar lastre y dejarme llevar.
Vuelvo a verme.
¡Qué felicidad!
Fueron momentos hermosos.
Amorios y complicidades.
Mis amigas trabajaban y yo estudiaba.
Cada tarde, pasaba a recogerlas cuando cerraban y recogían.
Muchas veces esperaba en los vestuarios mientras se acicalaban unas y otras.
Fui yo entre todas ellas.
¿Por qué renuncié a ese mundo?
¿Qué me llevó a la inconformidad?
Es algo que por mucho que busque, me cuesta encontrar.
Se abría un nuevo horizonte.
Los chicos que eran nuestros amigos no eran como los padres.
Sin embargo, el mazo machista pesaba sobre mi espalda.
No quería exponerme.
No fue un acto claro y decidido.
Fue seguir la guía de lo que para mí no quería.
No fue fácil.
Volver a pisar sobre mis pasos, me haría echar marcha atrás.
Sin embargo, aquí he llegado.
Ahora otras sombras se hacen paso.
No me sirve el credo que anteriormente me había marcado.
Y escapo.
Escapo de mi misma.
Tomo vuelo y me sueño, construyendo un alma y un cuerpo que me deje en buen puerto.
¿Qué temo?
Lo mismo que todo bicho viviente.
Tenerla frente a frente.
¿A qué o quien?
Ya se sabe.
La innombrable.
La muerte.
La que llega arrasando a todos aquellos que formaban mi mundo desmontándolo.
La que también cuenta conmigo.
La que aunque sé con certeza está, temo por todo lo que la conciencia de ella me da.
Pienso en ella.
Mucho.
Cuando llega la noche, vienen a mí una confusión de ideas.
Entonces, aunque el cuerpo pide reposo, mi mente no quiere dejarse llevar.
Al fin, el sueño vence y, a la mañana siguiente, me veo con la luminosidad del día, dispuesta a arrancarme todas las ganas del alma y dada a poner los diques y mojones de mi nuevo caminar.
Será esto el transito a un nuevo estado.
No en vano nos transformamos.

12 dic. 2008

Esencias

Esencias

Un sueño atado,
palabra al desaire,
prosa o aire.

La flor más menuda en rojo se muda.

Anna SB, 12 de enero de 2008

Quiero

quiero

quiero mirar lo que he perdido hasta que deje de dolerme
quiero abrir los ojos y dejar de sentir nostalgia del pasado
quiero pasar un halo divino que barra y extienda la calma
quiero dejar de lamentarme y lamer las heridas del alma

Haré un repaso por los pliegues de mi alma como los gatos cuando asean su cuerpo y como una gata me destensaré y estiraré y después me enroscaré en el rincón más cálido de mi alma

perdí lo que no tuve
añoro lo que especté de un pasado que no es

basta ya de lamentos, la vida está fuera y dentro
en tu dolor mi sentimiento se abre reconociendo
que ya es hora de pasar página
que este duelo debe dar paso a una nueva ruta
que la vida palpita a mi alrededor
que nada es definitivo ni nada aplasta
mientras haya vida será posible recuperarla

no te alejes hálito divino que otra alma me llama
está en el recodo del camino para que yo salga a buscarla
es la esperanza que con su canto me alcanza

Anna SB, 3 de junio de 2007

Pilar Rodríguez-Castillos



http://www.pilarrodriguezcastillos.com/video.html

FUTURO

Mi ser escribidor. Narradora de textos inspirados. Medium en letras y versos.


Estas letras me llevaron a escribir una novela.
Aquí dejo los enlaces para que puedan ser seguidos y se pueda leer.





Serenamente tranquila



Serenamente tranquila
sobre el agua se desliza
ánade solitaria.

Anna SB, 19 de noviembre de 2006
http://mis-foticos.nireblog.com/

La temporalidad de todas las cosas

Aquí estoy, frente a unos primeros trazos para este recorrido nuevo, tomando lo que del pasado queda colgando.
Me ha costado rescatar la manera de acceder a algunos de esos espacios que dejo enlazados.
Estoy escuchando la música que le he puesto a uno de ellos.
La que tenía estaba en silencio.

Hoy he descubierto que hay un registro de mis movimientos por google. No sé si completo, pero bastante.
Muchas de las imágenes ya no están disponibles.

He podido recuperar unos vídeos, de mi autoría,que coloqué en Google.

Al poner en marcha este blog quería copiar los que andan colgando sin continuidad, pero al fin he optado por dejar los enlaces para acceder a ellos.

Empecé en esto de bloguear el 4 de julio de 2006.

He abierto y cerrado.
He disfrutado y he sufrido.
He ganado y he perdido.

Ahora, con dos y pico más sobre mis espaldas, tengo la sensación de haber hecho una larga travesía.

Muchos de mis escritos trataron sobre el fenómeno de la sobredimensión del tiempo en este espacio virtual.
Tengo la sensación de ser absorbida y llevada a otra dimensión.
Cada vez vivo más entre pantalla y teclado.

Lo que la vida me depara, mejor obviarlo.

10 dic. 2008

NOSOTRAS



He regresado bajo un empedrado de nubes rayado por un sol en su ocaso.
He vivido estos días bajo la niebla y arropada por el frío.
Hoy, en Barcelona, lo primero que me ha sorprendido ha sido el impacto luminoso que tanto afecta a mi alma.
Me gustan los atardeceres y los paseos que describes.
Será que nací a la orilla de un río en una ciudad que divisa la Sierra nevada, en estos días.
Mis dolores vienen y se ausentan pareciéndome ajenos.
He escrito tras leerte, amigo micros. Se tendrá que buscar tu texto como referente.
En mi mochila iba la cámara y no ose sacarla, para no romper el encantamiento en que me sumergía bajo las nubes que recibían el impacto de una puesta de sol que se precipitaba sobre ellas como si un mar rocoso bogara sobre nuestras cabezas.
Me enfrasqué y bañé de ellas.
Sobre nosotros un tupido cielo pleno de nubes, a la izquierda la Sierra nevada y a la derecha un espacio que se dimensionaba hacía el infinito del alma.
Fue un retorno para atesorar en ese baúl de los recuerdos hermosos. La magia de estas fechas se condensó en ese tiempo que me llevó a las puertas de la noche y el cálido lecho que añoraba en los días pasados.
Mis idas y venidas siempre son bajadas a los fondos oscuros y renaceres. Forman parte de ese proceso en que la duda a veces constriñe mis entrañas.

Anna SB, 6 de enero de 2008

Eres...

Eres candela para mi aliento en mi gozo te siento dentro

Luz de mi día eco de noche,
susurro aquiescente.

Roca sonora en mi auditorio
molino alado
apoyo

firme en mi escuadra
sensor
remera
plañidera
compuesta
dispuesta

en alma que se enquista
la musa
reminiscencia
tierra profunda
enristres la calma que te asiste

morfo de mi esperanza
vana es la calma que te reclama

Anna SB, 15 de diciembre de 2007

Si tú no estás aquí...

Si tú no estás aquí no puedo seguir.

Me falta todo.
Ya nada me basta.
Pierdo toda esperanza.

Sin ti nada vale.
Se acaba la vida.
Sin ti me pierdo.

Estoy perdida.
No estoy preparada para esta partida.
Te necesito aunque nada me digas.

Eres tu quien mi alma mira.
Sin ti la vida me falta.
Pierdo el camino y no hay mañana.

Anna SB, 30 de junio de 2007

Sueña

Sueña la vida que él te cobija

en la calma noche y en el claro día

susurrando un eco de alas batiendo

Del vuelo divino recuerdo y aliento

Anna SB, 1 de julio de 2007

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Quiero decirte...

Quiero decirte que amar no es un verbo que se pueda improvisar.

Lo declino sin cesar y poco a poco me hace sangrar.
Que a pesar de sentirte cerca te has alejado y me siento perdida y sola.
Que sufro el paso de las horas en silencio por esperarte.

He concitado la nota musical para que en su cantar te hiciera retornar.
Sufro en soledad la dicha y la desdicha.
El amor así me va.

Entraste por ese ángulo impreciso y te quedaste para siempre sin que pueda eludirlo.
Si en algún momento creo que ya todo pasó, me equivoco.
Sólo para tus ojos, sólo para tu boca, sólo para tu sexo.

El mío se abre y reconoce el encuentro.
No hay otro ni otra.
La llave está en tu mano.

En el deseo que provocas.

Anna SB, 29 de junio de 2007

9 dic. 2008

El encuentro. ¿Un sueño?



 

El encuentro

 

Ella azarosa se movía por los bordes del precipicio. Desde el recodo del camino vislumbró que una figura andaba tentando al diablo. Pensó que algo se estaba tramando y se sintió responsable ante la posible tragedia. Se acercó muy lentamente. Sabía que si ella tenía intenciones suicidas, su precipitación la impulsaría al vacío.

Cuando hubo acortado distancias. se paró un rato para que ella le viera y confiara de su presencia.

Un temblor se apoderó de él. Temía no poder evitar la trágica escena que su mente dibujaba.

Alcanzaba a ver los rasgos de una muchacha que con ojos desorbitados miraba las profundidades que ante ella se presentaban.

Siseo un murmullo suave para captar su atención. Ella perpleja le miró. Con expresión de sorpresa en su cara le devolvió la mirada. Él alcanzó su brazo y con fuerza lo asió. Ella se derrumbó en sus brazos.

 

Amaneció y él recordaba nítidamente esas imágenes del sueño. Si hubiera sabido dibujar habría hecho un retrato preciso de la muchacha. Era tan real que le dolía el pecho de sólo pensarlo.

Marchó a sus cosas. Tomo el camino cotidiano y dejó en un rincón de su mente ese vago recuerdo de un sueño que pareciera real.

A la mañana siguiente despertó con la pesadez de un profundo cansancio. Recordó que había soñado, pero desconocía los trazos de ese sueño soñado.

Hubo días y noches y olvido que hubo un sueño tan real que le dejara colgado del palo más alto.

Un día al despertar resistió el proceso, no quiso regresar quedando entre las sábanas sin ningún regreso.

La casa vacía. Nadie vivía. Viajó en ese sueño y no regresó.

 

En ese momento un chasquido se oyó a lo lejos y ella miró hacía el abismo que se abría a sus pies. Era una piedra que caía desde lo alto. Él casi siguió su camino hacía el fondo del barranco. En su afán de acercarse a ella, con sumo cuidado para no provocar lo irreparable, había resbalado. A duras penas había conseguido mantenerse en pie enganchado a unas raíces que sobresalían de la pared húmeda cortada al borde del estrecho camino que llevaba a la roca desde la que ella parecía querer precipitarse al vacío.

 

Cada sueño volvía a la misma escena. Cada mañana recogía un liviano recuerdo. Había quedado en él como encantado. Cada día había sido más difícil el retorno. Hasta que un día se quedó en su sueño para siempre.

 

Él vivía sólo. Era tenido por persona silenciosa y reservada. Un saludo cortés de buenos días o buenas tardes y la galantería de quienes se acostumbran a seguir los pasos prefijados de la cortesía. Nadie lo echaba de menos. Todos los mecanismos burocráticos estaban de tal forma articulados que funcionaban solos. No tenía presencia física en su trabajo, era supervisor de unas computadoras que manejaban sistemas. Algo que por si solo funcionaba. Se había dejado de controlar a los trabajadores porque no era necesario. Todo el mundo seguía rutinas prefijadas y él no era menos. Nadie ni nada advertirían su ausencia.

 

Había quedado atrapado en un sueño o había tomado el camino de retorno a la vida.

Paseo largas noches por ese mismo sueño y al fin algo en él pudo más dejándole a expensas de la fortuna onírica. Ella era lo más importante, le hacía sentirse alguien. Había captado su atención desde las sombras del sueño y ya no sería capaz de volver a la monotonía de su vida.

No fue sencillo llegar a ese nuevo orden de cosas. Fueron muchos días de apagado sentimiento cuando tras la noche amanecía en su frío lecho.

Cada vez el recuerdo era más nítido, tanto que llegaba a ser doloroso por lo frustrado del caso.

Ella quedaba desolada en una nube de polvo invisible, la que dejaban sus pasos en el trasiego de la sombra a la luz. De la noche al día se oscurecía su alma que sola languidecía por los pasos cotidianos de una vida vacía.

 

Convirtió su silencio en un eco. La noche quedó desnuda ante la Luna. Ella aparecía en su sueño como una esbelta figura. Ansiaba el encuentro. Cada noche le costaba conciliar el sueño. La espera azarosa le impedía caer en ese trance. Despertaba a cada instante. Dibujaba sus formas en el aire, recorriendo los trazos de su cara, las líneas de su cuerpo. Recordando y vislumbrando. Fueron noches agónicas las que precedieron al momento en que ya quedó en ese vivir.

Demacrado y taciturno se movía entre la gente que ni siquiera advertía su presencia.

Estas son cosas que van poco a poco y no deben tomarse con anhelo ni precipitación, pero él desconocía el cómo y la razón. Por encima de todo quería quedarse para siempre al otro lado del sueño y no regresar jamás. Le fue dado, pero no fue fácil. Hubo pruebas que superar y momentos en los que todo parecía perderse. Sabemos que supero calamidades impensables, que otros no sólo no superaron sino que quedaron para siempre atrapados entre los dos tiempos y no llegaron nunca a encontrar el camino de regreso.

 

-Jorge, ven a merendar.

-Deja las lagartijas y los saltamontes en paz.

-Mamá, que no quiere, que me dice que me vaya.

-Jorge, quieres hacer el favor de venir.

-Deja al crio en paz.

 

La madre mira al abuelo y vuelve a llamar al niño.

 

Él está en su mundo.

 

Entre la penumbra de una habitación pequeña y estrecha despierta un hombre.

Una enfermera se acerca y le alcanza un vaso de agua.

Él bebe un sorbo y vomita. Esputo con sangre. Cae sobre el lecho.

 

-Jorge, ya está bien.

-Te he dicho que cuando te llamo vengas sin dilación.

-Deja al crio en paz.

 

El abuelo aprieta su puño sobre el bastón que tiene en su mano.

 

-Deja que juegue que después ya le vagará.

-No va de un rato.

-Los crios tienen que explorar la vida.

 

-Abuelo, que es hora de merendar y mi niño está flaco porque no para de corretear.

-Es puro nervio.

-Siempre de aquí para allá.

 

Una silla al lado de ese lecho. La enfermera mira entre los cristales las montañas que se vislumbran a lo lejos. Cae la tarde.

 

Estaba la enfermera mirando a lo lejos como el sol caía en su ocaso. Absorta en sus pensamientos.

-Espero que pronto venga Lucy a hacerme el relevo.

-Este personaje es un poco tétrico. Me da un no sé qué.

-Me da miedo.

-Algo extraño sucede, lo siento.

 

De pronto un gemido y un estertor.

Se volvió hacía la cama y quedó paralizada.

Se elevaba sobre el suelo y giraba en círculo como si fuera absorbida por un tornado.

No daba crédito a sus ojos. Desaparecían de su vista, enfermo y lecho.

 

Se encontraron escritos en la estancia más pequeña y oscura de la casa.

Cuando investigaron los hechos. Nadie daba crédito a las palabras de la enfermera. Creyeron que había dejado sólo al enfermo y éste de forma que no podía entenderse se había evadido.

Ella optó por callar, al fin, y decir a todo que sí.

 

Un ángel caído.

 

¿Acaso el hombre es un ángel caído y todo lo que se antepone a su destino es escollo insalvable?

 

Narrar puede parecer acto de voluntad, puede parecer bien digo ya que es un impulso incontrolado de quien se deja enganchar por la mano tirado como si por una cuadriga fuera llevado.

Es inevitable sigo pasando por la memoria iconoclasta del cine. Se impone la palabra "cuadriga" y me lleva a la gran escena de Benhur. Memorable tema, para una filmografía trasnochada como la mía.

Apenas si cabe en mi memoria de infancia. Está atada en los recuerdos compartidos. Las gentes de mi barrio pasaban de boca en boca las alegrías de haber visto a los grandes de la pantalla. El cine tenía cuerpo y significado. Ésta la vi, siendo niño en un cine apestado de chavales que no paraban de berrear a cada paso y escena. La madre nos enviaba a los dos hermanos con dos duros y algo más. El duro era el precio de la entrada del patio de butacas. Sesión doble. Íbamos al gallinero para que nos quedaran más pesetas para chucherías. Era yo que por iniciativa propia tomaba las decisiones dado que era, soy, el mayor de los hermanos. Eso me trae el recuerdo de que lo que en principio fue poder acabó siendo agobio. Ser el mayor conlleva un peso que arrastras a lo largo de los años. El que viene detrás se encuentra el camino trillado.

 

Das un paso creyendo que avanzas y siempre te encuentras con el profundo destino que no te deja alcanzar el final que vislumbras.

 

Si la imagen no es suficiente para entendernos tú y yo simplemente vivimos de un espejismo.

 

Incluso en las cuevas se dejaron rastros y señales para compartir.

 

Fueron primero esas pinturas, mucho antes que los renglones escritos de letras que hoy llevan a un alfabeto que combinas para expresar lo que sientes y quieres que sepa de ti.

 

Si me hablaras del sonido y la música callaría, pero una palabra convertida en imagen vale más que mil palabras y si multiplicas entre emisor y receptor son potencias de diez.

 

Quieres que te regalen los oídos, eso quieres. Al fin te quedarás insatisfecha con todo o satisfarás lo poco que buscas de la comunicación que te ofrezco.

 

Tú eres medio, pues comunico a todo quien por aquí venga aunque me has dado el mejor de los regalos te has convertido en la interlocutora necesaria para que yo pueda dar estos pasos. Acaso no sabes que somos como los granos de arena de la playa y es casi imposible encontrarse si de distintos mares venimos.

 

Entre quienes así fueron a la casa de Jorge hubo una mujer de cabellos rojos que recogió del suelo cuartillas manuscritas.

Leyó ávida unas y otras.

Nadie paro cuentas en lo que ella hacía.

Buscaban cosas y no veían lo que ante sus ojos se exponía.

 

Ella tenía esa piel blanca de porcelana que mancilla el sol aún en la sombra. Era de poca altura, pero de formas proporcionadas. Se veía hermosa. Su mirada felina traspasaba el objeto que pudiera estar ante ella. Oculta bajo gafas oscuras pasaba desapercibida.

Vestía una túnica blanca sobre unas mallas negras, ajustada en la cintura por un cinturón trenzado.

Su larga cabellera rojiza estaba trenzada y recogida dejando unos largos mechones por delante de las orejas.

 

Era ella. La que le tentaba desde los sueños. Ese ser que había trastocado su vida.

 

¿Dónde estaba Jorge que ni ella sabía?

 

Del barro construido el hombre se enmascara tras su sino.

Busca de ella la mirada y no sabe que sin ella no es nada.

No eres tú. Percatado del engaño se reconoce perdido.

La distancia es un abismo.

El sueño lo confunde. Le arrastra a sentirse sólo y perdido.

De ella no puede evadirse y eso le hace sacar un quejido de lamento.

Se siente enjaulado en su propio espacio.

Hemos perdido.

No hay cuidado.

Demasiado rápido para entenderse.

El paso ha de variar su ritmo.

Retar no es otra que salirse por la tangente.

Recoger el guante es el error que pagarían las dos partes.

Vine a expresarme, no a olvidarme.

El barro del que salimos es el mensaje.

Si buscas encuentras.

No hay juegos literarios, siempre se expone el viviente que ante ti está presente. Participes o no,  tomas parte, aunque creas que te puedes quedar al margen.

Tocamos fibras que luego no podemos controlar. Hay que parar para no dañar ni salir dañados.

Este es un juego que no es sólo de dos.

J.

 

Éste era más misterioso para ella. A qué se refería Jorge al escribir estas líneas en trazos diminutos.

 

¿Ese sueño es real o es falaz?

 

Ella estaba encarando las letras de aquel supuesto diario.

Todos quedan recogiendo huellas y rastros en los rincones de esa casa.

Ella tiene lo que busca y marcha.

 

¿Dónde estará nuestro héroe que fue llevado por un torbellino hacía otro abismo?

 

Recorre, ella, la calle empedrada con ese manojo de hojas enredadas.

 

Esa figura esbelta a nadie llama la atención pues tiene la fina esbeltez que en aire la llevará a ser.

 

La ciudad queda en nada y entre el paso al precipicio se encarama en una roca.

Los papeles lanza al vacío y la llama los recoge haciendo de ellos humo y cenizas.

 

Un aullido.

Parece que los papeles cobraran vida al quemarse.

Así es pues espectral figura cobra forma.

 

Este es sueño dentro de otro sueño que a Jorge acongoja.

 

Está sobre las piedras de un camino desconocido soñándose en una cama soñada un precipicio del que le asalta un quejido.

 

¡Ella! La vislumbra. Alarga de nuevo su mano. Cree que así la toca. Tiene el tacto. La nota.

 

Julio de 2007

Inventas

Inventas
Sabes que construyes
Eres creador
Abres esa cortina y decides
Hoy hay Luna
Hoy hay bruma
Hoy el sol ilumina
Hoy la oscura nube se posa en la esquina
Te mira
La miras
Te evades
No sabes
Cuando sepas
Con un solo dedo
Pondrás el paisaje
Con un pensamiento
Subirás al cielo
Con un gesto
Le darás un beso al Universo
Un abrazo basta para decir te quiero
Un abrazo dice
Un abrazo es verso
Si cierras los ojos
La nada
Coge tus pinceles y ponle colores
Abre las aletas
Respira
Es aire
Imaginas
Crees
Ves

Anna SB, 3 de noviembre de 2007

¡Tente!

De nada te sirves.
A nada sostienes.
Cuando nada tienes.

Remedas tus pasos.
Sientes los latidos.
Alargas tus brazos.

Se han ido.
No han venido.
¿Cómo ha sido?

Pensaste, acaso, que sería distinto.

No tuviste lazos en los que apoyarte.

Fueron otros pasos los que atentaste.

¡Tente!
¡No pases!
¡Detente expectante!

Verás que nada es nadie.

A penas sabrás recordarte.

¿Por qué lo miraste?

Anna SB, 24 de septiembre de 2008

8 dic. 2008

A veces...

A veces en la simplicitud me confundes.
A veces las cosas que siento ni siquiera me dan pistas.
A veces hago jirones de la Luna cuando brilla.
A veces llenas con tus ecos los huecos de mi alma dolida.
A veces me parece, me lo imagino y con ello vivo.
A veces, sólo a veces.

¿Acaso es poco?
No lo creas.

Es inmenso el placer que siento de ser alguien para ti.
De que tus ojos se posen allí donde los míos miran.
De que tus labios musiten allí dónde los míos leen.
A veces basta un insignificante detalle para que cobre magnitud.
Dirás que poca cosa pido.

¡Qué va!

Magnifico cada gesto y mi memoria lo conserva cual esencia e infinito.
Me basta escribir los versos para rememorar los momentos.
No de lo que no tengo sino de lo que pudo haber sido.

Anna SB, 13 de febrero de 2007

La vida...

La vida compone sonatas hermosas
Responde el silencio y las musicales notas

La pausa esperada cargando compases
El viento esparciendo aromas al aire

Miradas ocultas tras los matojos
Vigilan los días desde los rastrojos

Paciente la Luna asoma su cara
Entre las estrellas que a ella reclaman

Amores se fueron con viento del este
Amores vinieron cargados de simiente

Frutos que dan a la gente
Lagrimas de llanto silente

Tomamos las horas de tiempo finito
Cantamos las glorias de un infinito

Caduca la vida queremos vivir
Saliendo el deseo en sueños al fin

Anna SB, 22 de mayo de 2007

7 dic. 2008

Entrecortados pensamientos dejan ver lo que siento.



En la soledad de la noche un canto oculto a mis plegarias se esconde arrastrándolas con mi dolor para que de ellas pueda ocultar mi desazón.
Aunque fuera posible escuchar los ecos de las palabras dispuestas a saludar y ventilar ideas necesarias para argüir mis plegarias no tendrías compasión y me harías con ello un gran favor.
Puntuar y construir el texto me produce tal quebramiento en el seso que aquí en la noche rota no se me ocurre otra cosa mejor que darle al tacto del teclado para alcanzar con ello algo que merezca ser llevado de mi mano y bajo el brazo que no muy sano aún puede acompañar en ello pensamiento y argumento en letras bien o mal dispuesto.
Construyo frases largas y sin otra que desalentada cuando acabo veo en ellas que no clavo comas ni pausas para aguantar con calma ese hálito necesario que constituye pacto entre letras para dejar respirar a su comodidad a quien las lea.
No seré capaz de darle forma a este barro que de primigenia manera se presenta y que por ello escribo pulsando a una u otra tecla sin saber que transcenderlo habría de ser construyendo entarimados y pasillos para así compartirlo.
Escribir para mi instinto no debería quedar bajo el yugo o la regla autoritaria pues quien libra está batalla es mi alma liberal desatada y sin mordaza.
Si dispongo en versos los renglones que a estirones rescato de marañas y desorden bastara ovillarlos dejándolos sobre este espacio coloreando con ellos el paisaje dibujado y entelado para que este tapiz hable aunque poco de mí.
En ese rincón oscuro mi alma dispara en ráfaga y apenas me alcanza recuperar alguna esquirla siendo tan lento mi paso comparándolo con lo pensado que a penas soy capaz de balbucear.
Entrecortados pensamientos dejan ver lo que siento.

Anna SB, 30 de marzo de 2008

Reflejos del pasado

Vuelven a mí, de nuevo los recuerdos del pasado.
Mi padre siempre ha tenido afición a pescar. Cuando era jovencita me iba con él al campo.
Cuando manifestaba su intención de marchar un rato a pescar, después de comer, yo preparaba mi libro, un cuaderno y un bolígrafo. Marchábamos, muchas tardes de verano, a eso de las cuatro de la tarde.
Dallan, nuestro perro, siempre se subía al coche el primero. Cuando mi padre lanzaba el sedal el perro se tiraba detrás, al agua. Era mi perro, yo lo había criado dándole leche de muy chiquitín; sin embargo él no reconocía otro amo que mi padre.
Hoy mi padre es un anciano vital y dulce. En aquellos tiempos era un hombre al que no se lo tragaba el mundo. Tenía la fuerza que no he visto en nadie más.
Reconozco que el hombre era machista, como todos los de su entorno. De pueblo pequeño, de la tierra. La verdad es que me marcó muchísimo. Supongo que luchar contra él me hizo fuerte.
Volviendo a lo que me ocupa. Íbamos a pescar, él se movía por aquí y por allá, yo quedaba a la sombra de alguno de los muchos árboles que había a la orilla del río me ponía a leer o estudiar. Se me iba la cabeza a las musarañas, quedaba encantada con el gorgoteo del agua zumbido de las moscas. Había un ambiente seco y cálido que tostaba la piel. A él siempre le gustó el calor extremo, en él se siente saludable y fuerte. Reconozco que en aquel tiempo yo no me sentía molesta con aquellos calores.
Se producía el chispazo mágico y de pronto me veía escribiendo largos textos poéticos. Ninguno de ellos ha llegado hasta aquí. Retuve entre cajones páginas que de leer y releer desacredité y destruí. Proceso, todo es proceso, me quedo con ello.
Hubo un amigo que leía y al que leía los escritos. Parece que lo recuerdo. Fue en aquel momento en que no conforme con la vida que estaba planificando corté con todo y decidí luchar por hacerme autónoma. Por no estar ligada a nada ni a nadie. No fue fácil, nada fácil, todavía estoy en ello.

Anna SB, 6 de febrero de 2007