3 ene. 2010

Ser uno más.

Letras despiertan.
Vengo por ellas.

Desde este instante que se escapa a mi mano.
Quiero recogerlas.

Son néctar.
Son aire.

Diletantes caminan al despiste.
Se enredan en una maraña desmadejada.

No atienden a mis súplicas.
Se evaden.

Es el momento en que toman mi mano.
Tirando de ella para que vuelvan a tentar mis sueños y pensamientos.

Nuevo año se avecina.
Está a la vuelta de la esquina.

El tiempo recorre sus bucles sin tenerme en cuenta.

Soy nauta de un navío fantasma que viene de paso.

Temo al mañana.

Cada vuelta de tuerca me hace más temerosa de lo que está por llegar.

No puedo escapar.

La puerta de salida es la más temida.

¿Qué habrá?
¿Será el olvido o el escollo no superado por escalar?

La mente recorre recovecos de dolor y pesadumbre.

¿Qué nos va a salvar?

¡Nada!

Nos queda adherirnos al ritmo y giro que el mundo nos marca.

Ser uno más.

Esas pretensiones y sueños que en una juventud lejana pretendiste alcanzar, se vuelven humo inasible.

Has querido inventarte un mundo propio que los demás no han secundado.
Has pretendido estar desde tu mismidad.
Has padecido el desdicho y rechazo.
Has tenido que velar con esos traslucidos paños para evitar el sarcasmo y rechazo.

Llegaste a un mundo prefijado en el que se te ha asignado un papel a jugar.

Aún creyendo que del jugo has tomado la ruta del juicio de libertad, ésta no es real.
Unas reglas de juego impuestas te han marcado la hoja de ruta.

Hay muchas versiones para ella.
En una u otra te has tenido que ajustar.

¿Vale la pena luchar por ese gesto de libertad?

¡Aunque te vaya la vida en ello!

Esa lucha has de librar y agradecer no tener otros condicionantes más intragables.

Hubiera sido posible otro giro más represivo.
Eso apunta a conformarse en lo que está disponible.

No es tu mejor momento.

Peores vendrán.

Por ellos has de circular.

¡Saldrás!

De todo se sale.

Hazle cara firme y buen plante.
En peores te podrías encontrar.

Mira en la rendija de luz que se deja contemplar.
Deja de lado el dardo del oscuro sino que apunta a dar.
Intenta sobreponerte y sobrellevar la carga que te toca soportar.

Si se viviera sintiendo el instante.
Sería posible pasar el trago y seguir con pie firme.

Quedas dolido y acunas un duelo de lo que temiste.

Sobreponerse, parece la pendiente que sube la piedra de Sísifo eternamente.


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