19 dic. 2010

Ocultando la luz de la alegría de vivir



Tu desolación invade mi silencio con el empuje de una tormenta en el mar.
Asisto a serpenteantes esquirlas de tu paso por meandros espectrales.
No estás a mi alcance.
Sé de tu presencia sin nombre.
Me ahoga saber que mi mano toca el muro inalcanzable.
Nada es de balde.
Empática mente se acopla a cada uno de los especulares símbolos que dibujan ante mí macabras historias, ocultando la luz de la alegría de vivir.

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Retomaría las ganas


Sacó a relucir aquellos malos momentos.
Ella callaba mientras la escuchaba.
Su mente buscaba palabras para desviar su atención.
No quería verla sufrir de nuevo.
Era un pasado siniestro el que se ponía ante ella, cuando empezaba a moverse por esas aguas turbulentas.
Sabía que vivía en la cuerda floja de una vida de la que no podía disponer.
Esperaba que se distrajera con otras cosas y dejara de macerar esa idea, pero no consiguió que así fuera.
Sacó a colación todos los momentos en que la vida le quebró.
Todos no.
Si así hubiera sido, el llanto no hubiera tardado en aflorar.
Suerte que la memoria difusa dejaba en el olvido temporal algunos de los que en otras ocasiones había sacado a relucir.
Había aprendido a callar y escuchar, cuando era inevitable que ella remontara sobre ese bucle que la obsesionaría durante horas.
Ese día la noche sería territorio de su mente.
No dormiría.
Buscaría respuestas que no hallaría.
Se sentía atrapada en su destino.
La libertad soñada era algo que no recuperaba.
Repasaría hasta quedar agotada.
Distraería en lo que pudiera, eludiendo enfrentar la oquedad de los días que se abrirían ante sí.
El cuerpo llamaría su atención con cansancio y dolor.
Posiblemente, olvidaría que había pasado horas en esa espiral, y retomaría las ganas tras ese sueño reparador que le devolvería a un estado de latencia y silencio que usaba como escudo ante su destrucción.


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17 dic. 2010

¿Cuándo vendrás?


Ecos
Susurros

Pasos quietos
Silencios huecos

Escollos

Cante al aire
Su alma se evade

Esperas
Herida

Llanto aquieta

Miradas perdidas

Éxodo
Refugio

Ráfagas de miedo
La noche ocupada

Llanto de un niño
Ubre seca

Tristeza que no se serena
Golpe seco que la cierra

Vaga en otra dimensión
Se le extraña

Cabe esperar reencuentro que no se dará

No hay paraíso para retornar

Dolor que no se puede aplacar

Sinsentido
Ahogo

Un lenitivo para la soledad

Contacto de mi mano a la tuya
Abrazo

Deseo olvidado
Palabras que buscan en este marasmo de nihilidad

La nada ocupa el ocaso

¿Cuándo vendrás?


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15 dic. 2010

Lecturas prestadas


Lecturas prestadas

Esperé hasta que me fue posible entrar en ese mundo que él recrea.

Una decisión clara y precisa.
No acumular más libros que no podré volver a visitar.

Hice un mundo empapelado con libros amontonados.

Murakami es el descubrimiento de hace unos años.

Dude a la hora de seguir en la decisión tomada.
Leería de prestado.
Haría uso de esos carnets de Biblioteca pública.
No podía seguir amontonando libros a los que no tendría oportunidad de volver.
Sería consecuente con mi propósito de no ser cómplice en la destrucción del planeta.
Si no consumía pieles, no se matarían animales a mi costa.
Si no consumía papel, no se talarían árboles a mi costa.
Si mantenía mis equipos más allá de su tiempo vital, evitaría...
Me desbordaba.
Había interiorizado actitudes y veía más.

Compré un libro de este autor.
De relatos.
En entrevistas que le hicieron manifestaba novelar tras el relato.

En ello quería profundizar.

Me quedé con el libro a medias.

Descubrí que una novela suya es un viaje adictivo.
No ocurría lo mismo con sus relatos.

Es posible que tras leer y conocer a escritores de la talla de Chejov, él no tuviera nada que hacer.

De sus novelas, me quedo con Kafka en la orilla.

Ha habido otras que no han entrado.
No soy murakamiana. Me gusta saber de que se habla y hacerlo de primera mano, recorriendo senderos literarios, poniendo mi pie en el barro.

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13 dic. 2010

¿Por qué escribo?



¿Por qué escribo?
Lo hago para ponerme ante mí. Para recoger ese reguero del alma que se destila en cada uno mis intentos.
Uso estos muros de lamentos porque quiero mirarme de nuevo en ellos.
Son espejos en los que veo mi reflejo.
Los ventilo a la mirada otra, con descaro y osadía.
Me escondo.
Me meto dentro de mi concha.
Me sumerjo entre voces que aúnan la ola batiente.
Pongo oído atento a esta pantalla que tengo ante mí

La quietud no engaña


Se oxidó la mordaza.
Apelmazados pensamientos intentan sacarla.
No pueden.
Ni siquiera saben cómo.
El silencio se hizo dueño.
Ha pasado tanto tiempo.
Estuviste en ese hueco del alma.
Recorres los instantes del vacío.
Esperas el fin sin esperanza.
Te han herido.
Las lágrimas lavan.
No las contengas.
Dales alas.
Con ellas liberarás ataduras y soltarás amarras.
Te oprimía.
No dormías.
Necesitabas palabras.
Ellas no venían.
El día y la noche en continuo.
Se rompe el arco.
El sentido oblicuo antepone su mirada.
Buscas la calma.
La quietud no engaña.

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12 dic. 2010

Desamparados.



Nuestras acciones son insignificantes, pero necesarias.

Poner en solfa.
Acoplar la copla.
Salir ilesos.
Quedarse quietos.
Apuntan a dar.
Salvese quien pueda.
¿Dónde queda la solidaridad?

¿Respiro?
¿Estoy vivo?
¿Soy un ser vivo?
¿Por qué me escatiman el pan?
¿Por qué me ponen trabas?
¿Por qué no me dejan en paz?
Tengo el derecho de subsistencia, desde el momento que entro a formar parte de la vida.
¿Por qué el mundo calla y no mira?
¿Por qué?


Presto mi voz a ese ser humano que tuvo la desgracia de no tener a su lado lo básico, porque el mundo que nos rodea ha perdido su norte.

Excluidos.
Cada día son más.

Vinieron por...
Mañana vendrán por mí.

10 dic. 2010

Tú sabrás



He salido de mi cascarón y he creído que el mundo se me echaba encima.
Me recojo nuevamente en él y asomo mi mirada para ver lo que ante mí se mueve.
Otro día lo volveré a intentar.
Mañana, quizás.

Entretanto, enciendo la pantalla y pongo orden a mis pasos.

Cierro ventanas de lo extraño.
Abro esperanzas a una mirada sana.
Limpio con perfumes las palabras.

Afilo las uñas para que las yemas de mis dedos pulsen teclas que acaricien tus oídos.

De timidez mi alma se empaña.
Saco gamuza y restriego con saña.
Sigue opaca.

No consigo sacarle las marcas de tus dedos.

Se empaña cuando lo intento.
Has vuelto a mandarme silencios.
Es cierto, mañana lo intento.

¿No lo crees?

Tú sabrás.

Me conoces más que yo.
Te adelantas a los pasos que ni siquiera sé que no sabré dar.
Antepongo la distancia para sentirme en equilibrio.
Respondo tras el velo que, aún siendo transparente, me da seguridad.

Son pálpitos que, en un código extraño, anuncian con trompetas los reniegos y desdichos que pujan por salir a la superficie de este mar.

Mar en calma.
Falsedad.
Todo bulle y da guerra.

Acotamos los límites que nos dan seguridad.

Otro mundo de lo extraño hace daño.
Lo miramos con la patina de lo otro que no nos va a tocar.
Cuando estamos, nos perdemos en ciénagas que no nos dejan ni pensar.

Venimos golpeando nuestro pecho por los malos argumentos que nos han hecho callar.

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8 dic. 2010

Latidos en FB (1)

Las paredes blancas resaltan su desnudez cuando el sol las impacta.

Nueva ruta para mis letras


Alimentaré este espacio con nuevas letras.

Necesito reinventarme de nuevo.
Uso los blogs para dejar en ellos mis textos y otras producciones creativas.
La imagen que encabeza éste es un fractal obtenido con Tierazon.


22 nov. 2010

Visc somnis amarats de calma




Hem travessat un desert de somnis espiats pel seny ocult sota els matalassos, i encara arribem a la nit de lluna plena creient que potser podrem seguir l’estel guia que marcarà un futur encoratjador per demà.

Serem ombres esquitxades d’espurnes.
Tindrem raons a cridar.

Ens ofegaran amb la nostra sang.
Ens aturaran amb tancs de guerra i gasos que ofeguen.

Direm prou!
Prou!

Ja no ens retirarem d’un pas guanyat.
Morirem, però altres vindran.

Pot ser arribarem a ser grans i dependents, però la flama d’aquest moment il•luminarà els passos d’altre gent.

Pot ser.

Hi ha murs de plors i esperança que poden rodar com una bola de neu per la pendent d’una muntanya nevada.

Llavors, quan tu arribis a veure el vaig pensar avui, pot ser tinguis quelcom a compartir, i creuràs que tu i jo podem fer camí, encara que jo sigui lluny d’aquí.

Aquestes empremtes poden romandre pel teu futur, quan per a tu sigui present.

Haurem fer-li al temps la jugada?

Mai no ho sabré, però com les paraules del poeta mort em van obrir el ulls, amics, pot ser les nostres veus en aquests murs obrin els vostres.

Visc somnis amarats de calma.


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Construirem per obrir horitzons





Ens hem pogut sortir?
Condols!
Tot passa.

Haurien estat, però s’ha amagat la pau sota llençols de sang d’innocents.

Avui hi ha nens i nenes que ploren i no troben en els nostres ulls el recolzament que haurien hagut d’haver estat capaços de donar-los.

Ells i elles viuen un camí obert, trepitjant pedres que cremen.
Peus nus i mans buides.

Haguessin estat amics, si la pau no fos trencada, si els homes, sobre tot ells, haguessin baixat la mà en lloc d’aixecar-la per reduir la força que temen no controlar.

Ens colpim dels mals i sense raons d’un món que ens envolta.

Patim pel dolor incommensurable dels dèbils.

Som una força perduda.
Ens queden paraules que retreuen als altres les injustícies consentides.

Som els vençuts per la força bruta.

Ens aixequem, encara que ens aturen.

Fem veus i retrets. Escridassant-los pel que van fer, i conreem el fruit de llavors que ells creien havien caigut a terra infecunda.

Uns amb els altres, ens donem suport. Vetllem perquè demà sigui possible l’esperança de viure en un món millor.
Encara que ens treguin els ulls i tanquin la boca, a la força, sempre hi haurà algú que agafi el testimoni i escampi la paraula.
També hi haurà somnis que transmetran les nostres esperances pel demà.

Tindrem veu en temps proper.
Hi haurà empremtes que assenyalaran el camí als que vindran.

Jo sóc poca cosa.
Tu tampoc pots fer més.
Però nosaltres som tot.
Tu i jo farem pinya, i la resta vindrà a refermar-la, donant suport en un futur on, encara que hi hagi qui vulgui dominar i treure profit de l’esser humà, hi haurà veus contundents per aturar-lo.

Pot ser creguis que demà seran més forts, i no hi haurà possibilitat de lluita, però cada temps té la balança del bé i del dolent.

Nosaltres construirem per obrir horitzons d’esperança.

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21 nov. 2010

Puc arribar a veure




Puc arribar a veure núvols sota terra.
Treure escales caigudes i trepitjar aigües fermes.
Terres que volen com si fossin ocells.
Arbres arrelats a l’aire.
Camins solcats d’esperança.
Patiments i plors.
Cossos amarrats.
Ànimes espantades.

Puedo llegar a ver nubes bajo tierra.
Quitar escalas caídas y pisar aguas firmes.
Tierras que vuelan como si fueran pájaros.
Árboles arraigados al aire.
Caminos surcados de esperanza.
Sufrimientos y llantos.
Cuerpos amarrados.
Almas espantadas.

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18 nov. 2010

Entretanto estamos



Cuando te miro,
siento que el aire respira por mí.

Eres mi vida.

Ya se sabe que hablar de lo bueno y agradable no tiene lance.
Es lo que mejor se ajusta a nosotras.

Estamos juntas.

Me gusta como eres y me dejas ser.
Me gustas.

No nos fue fácil.

Ahora estamos y tenemos posibilidades.
Nada permanece.

No pienso en ello, aunque lo apunte.

Tengo temores ineludibles.
El mundo que nos tocó vivir parece que revive.

Otro callo me molesta.

El del avance de lo imprevisto que se anuncia.
El túnel que al final manifiesta su funcionalidad.

La muerte.

La soledad.

La vida que se nos va yendo.

Es lo que vemos a nuestro lado.

Nos salvamos.

¿Hasta cuando?

Entretanto estamos.

Nos miramos.
Nos besamos.
Nos abrazamos.

Confundimos nuestros cuerpos y nuestras almas solazamos.

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La noche se acerca





He arcado la cuesta y subido al punto incierto.
He asido las alas del viento líquido del silencio.
He tenido huecos en la memoria y substancias caóticas en los vasos que conducen la esencia a cada uno de los intersticios de mi cuerpo.

Con silencio he pagado a la sombra de la parca para que pasara de largo despejando la mirada de quienes amo.

Huyo dirigiendo mis pasos a mi destino.
No hay salida ni escapatoria posible.
Volar ha sido una fantasía que ha propiciado dar pasos, uno tras otro, creyendo en mañanas y amaneceres nuevos.

La noche se acerca con su manto oscuro y mensajes inciertos.


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16 nov. 2010

Hueco




Hueco entre libros.
Lleno su vacío con uno de los que quizás no vuelva a visitar.
Por mi parte, personajes que no tendrán la actualidad de mis pensamientos.
Es el tiempo que me enseña la finitud y no sólo eso.
Pensé que tendría tiempo para revisar ese rincón escondido de mi memoria.
Falacia.
No me encuentro en ella.
Los tropiezos hicieron añicos muchos espejos.
No soy la misma.
Soy otra.
Cuantos bucles del tiempo ocultos.
Llené mi vida con libros.
Ahora escribo.
Recreo personajes que hablan con la misma voz
La mía.
Cuarteo en frases cortas lo que consigo formular.
Me he rodeado de letras objeto.
Murallas que me arropan.
Amigos muertos.
A ellos vengo.
Mi mente separa mi existencia.
En ella mi cuerpo en cambios que no puedo evitar, sólo disimular.
El envejecimiento.
Mis personajes me miran desde ese futuro incierto que quisiera dibujar.
Los llevo a él porque yo no tendré puesto.
Estaré en la mixtura de las almas que perdieron su intento.
Renaceré en los ojos de quienes encuentren ante sí mis letras, si esta máquina atroz no se deshace de ellas.
Ya somos demasiados y ocupamos sitio.
Estos nichos tienen caducidad de propiedad.
Nada es presente.
Su estadía es fugaz.
Mañana me alcanza.
Reflejo y final.
Nadie escucha voces que no se pueden diferenciar.
Ir a la caza del oyente es trabajo que desvía la razón de tu caminar.

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15 nov. 2010

Hoy por FB (2)

Abres las ventanas de pantallas a nuevo día.
Recorres y corres.
Compartes dos espacios de ti misma.
Sirenas suenan en la calle.
Tragedia que a otros toca, mañana especta tu visita.

Hubo un tiempo




Hubo un tiempo en que nos tuvimos.
¿Fue corto?
Hubo una estancia en que estuvimos.
¿Fue un sueño?

Nos dijimos, y pensamos sobre nosotras mismas, que éramos amantes.

En ese tiempo las palabras buscaban confirmarse.

Releo lo que escribí aquella tarde.

Si pudieras escucharme, te sorprenderían mis dudas.
¿Tuvimos ese encuentro?
¿Son fantasías?

No diferencio lo propio y vivido de lo argüido.

¡Éramos tan jóvenes!
Esto sonará a tópico.
No reparamos en disimulos.
Nos la jugamos yendo de la mano y jugando a darnos besos robados, ante los ojos alarmados de transeúntes que nos evitaban.
Descubrimos el mundo una a través de la otra.
Todo era sonata y color.
Era amor.
El nuestro.
El que nunca se repitió.

Te busqué en otros labios.

Nunca encontré el mismo sabor ni tacto.

¿Lo nuestro fue amor?
¿Fue pasión?
¿Dónde hacer la diferenciación?

Cada amante vivido nos presenta ante nos.

¿Fue amor?
Yo diría que no.

¿Fue pasión?
Tampoco.

¿Qué fue?

Si supiera la respuesta, no quedarían versos para mi intento.

Te recuerdo, bajo el manto de un relato apropiado.

Ese impulso que se hizo obsesión en quererte y adorarte caducó.

Ese impulso renació en otros cuerpos, materiales o no.

He muerto tantas veces que a penas reconozco el retrato que me hago.

Es pasado.
De él me he descabalgado.

Allí hemos estado.

¿Dónde estás?
Ni lo sé, ni me preocupa.

Tú por tu lado.
Yo navegando.

La deriva es una figura que a veces se dibuja.

Sensatez mata el vuelo.
Alas rotas que se quedan en un sueño.

Debí haber muerto definitivamente.

No lo he hecho.
Es mucha la curiosidad que me hace continuar.

¿Por qué traigo a mí tu recuerdo en abstracto?

He idealizado.

Eres joven y tersa en mi memoria.
Yo he perdido esos atributos a cambio de vivir.

Imagino que tú también, pero, como te alejaste o te alejé de mí, esa es la imagen que quedó de ti.
Indefinida.
Recuperada en fotografías que oculto en el fondo de un cajón.
Tu mirada orientada a la mía.
La que el espejo ya no escribe cuando me mira.
La que en tu reflejo perdí.

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12 nov. 2010

Los diarios de Matilde

Matilde elige la luz natural para ponerse a escribir. Caligrafía con esmero cada uno de los gestos pasados al papel perfumado por el roce de sus dedos meñique y anular, depositarios de ese olor a sándalo que ella tiene impregnado.

La tinta de recarga en una pluma estilográfica, elegida entre muchas de su colección, como quien selecciona un pañuelo que combine con el traje que lleva puesto.

Deja volar su imaginación y actualiza sus recuerdos.

Un paseo a la orilla del mar. Un amor temprano. Ojos rasgados y pasión.

Nació libre y se sometió a la mordaza y cadenas, para hacer su santa voluntad.

Tras las ventanas se ocultan vidas que no se pueden ventilar.

Mezcla en cuartillas, amarilleadas por el paso del tiempo, verdades y mentiras piadosas. Palabras que no se pueden pronunciar.

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11 nov. 2010

Jacinta, mi bisabuela

Han llegado a mis manos los diarios de Matilde. En ellos escribió lo que mi bisabuela le contó.
No trascribiré sus letras. Lo dejo para otro momento. Será ardua tarea.
En ellos se encuentra su testimonio sobre el hecho que dio oportunidad a mi vida.

Cuando fue abusada (así lo apunta), tenía creencias ciegas sobre lo que ese hombre representaba.
No opuso resistencia porque el desconcierto la enmudeció.
Le sirvió para verlo todo con claridad.
No le guardaba rencor. Eso dice cuando Matilde le pregunta al respecto.
Ella aceptó su destino y agradeció el fruto que, aunque no fue escogido, la vida le ofreció. Justifica con dolor su renuncia. Plantea que no había otra posibilidad. ¿A dónde ir con la tripa llena? Decía ella.
Su familia no se haría cargo y quedarse en la misma casa en que mi abuelo fue adoptado iba a ser insoportable.
Se alegró del destino que puso en sus manos la liberación de su hijo y su propia supervivencia.
Se inició en artes de sanación. Tuvo una percepción de las cosas más a allá de lo aparente. Está dotada de un sexto sentido.
Mamá también lo ha vivido.
Conectaba con la raíz de la vida. Con el suelo.
Su presencia en la vida dejó huella profunda.
Fue compañera y amiga de Matilde. Más que amiga.

Querida Susi, nunca hemos hablado de esos escritos. Me consta que los has leído.
Cuando decidiste vivir en la casa que vio nacer a Jacinta, sabías.

Ellas se llegaron a tocar y a amar. Ese contacto liberó a las dos mujeres.
Lo hicieron con desapego. Dejando cada cosas en su sitio. Respetando las estructuras y la grandeza de amar. Las dos tenían lo deseado. Compartían.
Matilde fue una persona radiante, amada y deseada por todos. Su amor verdadero fue tu hermano. Eso lo sabes. Tú misma caíste bajo su encanto.
Por eso, Carlos fue su hijo del alma. Antes, Julián había llenado el vacío de la maternidad negada. Tu hermano pequeño traía bajo el brazo el vínculo que las unía.

En cuanto a tu orientación, si lees con detenimiento los apuntes en su diario verás que hay detalles que por su redundancia apuntan a esa inquietud en tu segunda madre, como te gusta nombrarla. Esa insistencia en los pasos a dar para hacer de ti una señorita, en el sentido que la palabra tenía, no son más que alertas significativas sobre lo que ella veía en ti.
Los niños no mienten. Seguro que la abrazabas con el corazón alborotado y la contemplabas con admiración, no queriendo emularla, sino queriéndola tuya.
Esas cosas se disimulan mal cuando nacen de dentro.
Nunca fue directa en sus apuntes.
Supongo que era consciente de que algún día estarían en tus manos y no quería hacerte daño.
Fuiste su niña. Eso no lo dudes.



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10 nov. 2010

Hoy por FB (1)

Lo real viaja en mundos de interioridad, golpeando sobre paredes oscuras, buscando visibilidad.

Letras que no encuentran signos suficientes para plasmarse en este muro de lamento.
Silencio aclama y reclama.

7 nov. 2010

Reconozco que me he perdido lo que la naturaleza me regaló.

Es posible que no llegues a entenderlo.
Ricardo se alejó. Lo hizo sin que yo advirtiera su ausencia. La vida venía tirando de mí.
Cuando nos reencontramos ya era ella, Rica.
Te diré que no me sorprendí. Fue algo que sin saber sabía.

Mis viajes me tenían aislada. Me centré en mi trabajo y dejé de lado la vida que antes tenía. Fue mi huida.
¿Cómo vivir mis contradicciones sin romperme?
Tu madre supo tomar esa decisión. Yo no hubiera sabido hacer algo así.
Mi actitud en la vida era masculina, pero no hubiera sido capaz de hacerle a mi cuerpo lo que ella le hizo al suyo.
No sabría decir si mi vida hubiera pintado mejor en ese rol.
Mimeticé formas y gestos.
En más de una ocasión me sentí llamada muchacho y eso me gustó.
De niña y jovencita no era dueña de mis bucles y adornos femeninos.
Posiblemente Matilde intuía y hacía lo posible por hacer de mí lo que veía se perdía.
No me extrañaría que incluso tuviera conocimiento de mis deseos. Los que yo ni siquiera intuía.
Estar en un internado despertó lo que en mí dormía.
Fue un tiempo en que supe que tenía un poder que sojuzgaba a las otras.
Es posible que el coqueteo y juego mantenido con Ricardo fuera un ensayo sin riesgos.
Los dos sentimos la necesidad de encontrarnos, pero al tiempo vivimos el freno que obstaculizaba nuestros sentidos. Descubrimos los límites que debíamos superar. Nuestras almas se hermanaron.
Te diré que nunca expuse mi cuerpo desnudo al contacto. Con ellas mantuve mis ropas ciñéndolo. Las tomaba y las dejaba. Se quejaban. Me reclamaban y yo me alejaba. Mi desapego desagradaba y tentaba.
Fueron encuentros fugaces. Nunca dormí con mis amantes.
Me sentí rara y distinta. Diferente.
Asumí que no siendo así hubiera sido imposible encontrarse.
Imagino mi cuerpo otro y no me sé.

Hubo un momento en que Ricardo y yo nos planteamos concebirte.
Casi tuve claro que con esa inseminación podría, pero eso me quitó el sueño y le tuve que decir que no contara conmigo.
Me hubiera gustado pasar por ello y tener hoy ese fruto, pero me fue imposible.
Incluso miramos procedimientos en los que bastara que yo donara mis óvulos, pero tampoco pude con ello.
Reconozco que me he perdido lo que la naturaleza me regaló.
Estás aquí. No por mí. Fue otra la que se ofreció.

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5 nov. 2010

Es posible que el nuevo norte universal esté allí dónde despierta la libertad.

PARTE DE MIS APORTES EN FB

Partiendo de http://www.youtube.com/watch?v=SFog18W5o7k&feature=watch_response_rev

Una manzana y una pera suman dos frutas exquisitas.
De una manzana un manzano y de una pera un peral.
¡Qué poco argumento les queda!

Se remite a la aritmética de los problemas de sumar. Peras con peras, manzanas con manzanas.
Eso me suena.
Pero no le vale la analogía.
Por que si fuera así, él y ella serían similitud a pera y manzana, o viceversa.

Cada persona somos un universo.

El encuentro entre dos personas que se aman, que nos amamos, es un faro en la vida.
Poner límites a ese encuentro es oscuridad.

¿Qué es lo que tanto les molesta?
No soportan la felicidad en los demás.
¿Tan mal les va?

La novela que llevo entre manos supone un futuro en que todo esto está superado. Espero que en eso no me equivoque. Deseo ese futuro de tolerancia y respeto.
Sería terrible terminar mis días en un mundo cerrado, semejante al que encontré cuando nací.

Es posible que el nuevo norte universal esté allí dónde despierta la libertad.
Partiré de que todo está contextualizado, pero yo en mis zapatos.
Me quejo de la delegación en los políticos votados.
Votaciones con muchísimas abstenciones.
Se anuncia un gobierno del PP y mucha gente seguirá olvidando que si no da su voto consiente.
Entiendo que hay momentos en que se alzan líderes, pero ellos deben dejar el poder en manos del ciudadano de a pie, dando ocasión de una participación en la proximidad. Barrios (en ciudades), municipios, entornos profesionales y laborales.
Que en todo momento deberían estar las cuentas claras.
Auditorias en los entornos de gestión política y sindical.
Hay mucho chanchullo.
Nos acomodamos.
En este momento liberamos nuestra rabia en muros de lamentación como estos.
Entretanto comemos información basura y aumentamos audiencias de programas que se nutren de las vísceras ajenas.
Es posible que el nuevo norte universal esté allí dónde despierta la libertad.
Nuestra transición nos cogió con el estómago lleno.

(Comentario dejado en http://www.facebook.com/profile.php?id=720822229&v=wall)

4 nov. 2010

Mi hermana Julia

Mi hermana Julia no para de decirme que no vale la pena mirar al pasado.
Dice que me he obsesionado y que nunca debí ceder a tus propósitos, querida Susi.

Por mi parte, me tienes cada vez más intrigado.

Ese triángulo que parece hubo entre Rica, entonces Ricardo, tu hermano y tú, no me queda del todo claro.

¿Cómo pasó de un estado de ser a otro?
¿Por qué pretendió unirse a ti?

Mi hermana opina que eso es cosa vuestra, pero a mí me gustaría reconstruir.

Mamá nunca quiso responder a mis preguntas.
Ahora no está en condiciones de hacerlo.
Está en ese retorno que aunque la medicina parece controlar, la tiene en una infancia letal.
Hay momentos en que mirando fotografías, canturrea y nombra lo que quizás tu me sabrías explicar.

He visto esa fotografía en que estáis los tres.
Él te mira. Yo diría que con ese cariño que se tienen las personas que se conocen bien. Sin embargo, tu hermano está ausente.
Tú miras directamente a la persona que debió hacer esa fotografía, creo que fue Matilde, ya que por lo que me parece es de cuando ibais las dos al encuentro de ellos, cuando ella te llevaba a la ciudad.
No puedo diferenciar vuestros conceptos de pueblo y ciudad.
Ya sé que me lo has explicado muchas veces, pero lo que no se ve es difícil de imaginar.

Escribir es una forma de reclamo para que otras mentes hagan su paseo a nuestro lado.

Este proyecto empezó siendo la voz de un personaje y ahora se ha extendido a la de otro.
Por otra parte, como la moneda, esta opción tiene dos caras.

Hay que reconocer que escribir es una forma de reclamo para que otras mentes hagan su paseo a nuestro lado.
Una página va más allá del círculo de conocidos (y conocidas) y amigos (y amigas).
Compartir es crecer en conocimiento y visibilidad.

El futuro es una página en blanco que, mientras vivamos, podremos diseñar, plegar y transformar.
Mi novela y personajes, van pasando por la vida, desde el tiempo anterior a la mía al futuro imprevisible que me gusta imaginar.

Escribir es una forma de reclamo para que otras mentes hagan su paseo a nuestro lado.

Hay compañeros (y compañeras) de viaje que están a nuestro lado largo trecho, y otros son como estrellas fugaces.
Los hay que, aún por poco tiempo dejan nuestra alma marcada con tatuajes.

Hay lecturas que nos entran en las proximidades del alma para acompañarnos a lo largo de la vida.

3 nov. 2010

NO a la lapidación de Sakineh Mohammadi Hastían

Me siento desgarrada, herida y mancillada.No puedo soportar tanta violencia.
Me gustaría ponerme a su lado y mirarlos a la cara.
Soy ella.
NO a la lapidación de Sakineh Mohammadi Ashtiani
Tantos golpes son la cobardía prepotente alzada bajo el signo de un dios ausente.

NO a la lapidación de Sakineh Mohammadi Hastían

Me siento desgarrada, herida y mancillada.No puedo soportar tanta violencia.
Me gustaría ponerme a su lado y mirarlos a la cara.
Soy ella.
NO a la lapidación de Sakineh Mohammadi Ashtiani
Tantos golpes son la cobardía prepotente alzada bajo el signo de un dios ausente.

2 nov. 2010

Rica, mi mamá

No has hablado de mi madre.
Lo haré yo.
Ricardo decidió probar otra forma de ser y estar.
Susana le animó a ello.
Antes de ser intervenido quiso que se guardara su semen para poder tener la oportunidad, si algún día quería procrear.
Ese día llegó y allí entro yo.
Mamá es Ricardo.
No quiso cambiarse el nombre.
Le llamamos Rica. Le encanta.
Susana participó activamente en ese periodo de su vida.
La madre de alquiler es anónima. Lo fue cuando Rica se casó con Nacho, mi papá.
Allí nací yo. Susana me apadrinó.
Soy Fernando Cifuentes Sampe.
Mi padre nació el mismo día que Fernando, el hijo de Sofía.
Piluca me lo explicó.
El abuelo de Susana había tenido un hijo natural, antes de casarse.
Julián, su padre, arregló los papeles para que sus descendientes fueran reconocidos como Cifuentes.



Susi está a mi lado

Ella quiere que participe en este espacio.
Mantiene, que es la forma de dar a conocer a los personajes de tu novela.
Le ha costado convencerme.
Estamos en una época en que todo esto es rudimentario.
Sin embargo, pensando en Jacinta, mi bisabuela, tan querida por ella, he aceptado.
Había empezado a sacar a la luz aquellos papeles que ella recogió de la casa del pueblo.
Me cuesta comprender el concepto pueblo.
Ella hace muchos esfuerzos por hacérmelo entender.

1 nov. 2010

Susi no se manifiesta

El texto sacado desde su perfil apunta a otra voz.
Es posible que ella no vuelva a nosotros.
Escribía el hijo de su sobrino.
Esperemos que se aclare si es él quien sigue con los textos o tenemos una nueva voz.

Ella estaba en el fin de sus días.

Lo que aquí fue proyectando quedaba fuera de la novela.

Se suponía que ella hablaría desde aquí.

Hace días que no hay texto que la tenga a ella como referente.
El último que pareció salirle de dentro fue el que podemos consultar en: Me alimentaba lo que despertaba en ti

Ella que parecía no abrigar pasiones ciegas, deslizaba en él todo su fuego.

Un amor que no entraba en nuestros planes.

La novela no cambiará, porque está terminada, pero su texto plantea una nueva perspectiva.

Poner en voz del personaje lo que aquí se ha ido dejando tiene ese riesgo.

Ella en el fin de su tiempo, puede moverse a otro tiempo.

La temporalidad sólo nos afecta a nosotros.

Es posible que, como personaje que se sabe fuera de nuestras leyes, haya decidido presentarse en otro ciclo temporal.

Está jugando desde otro rincón del tiempo.

Si es así, puede estar transcribiendo aquellos papeles que recogió.

En mi mente están.

La hice salir de la casa del pueblo con ellos.
A lo largo de la narración no encuentra momento para sentarse ante ellos.
Esa es la parte no escrita.
Eso hace que la novela no termine su ciclo.
Tampoco hay prisa en ello.
Los papeles pueden desempolvarse o quedar como los que ella leyó.

Matilde, su segunda madre, tuvo aficiones literarias que compartió con ella.

Hubo un momento en que escribió en el diario de su madre, y tras ella lo hizo su sobrina Sofia.

Siempre pensé que este blog lo continuaría ella.

Aunque me duela

Debería tomar rumbo, empezar a tener en consideración todas las precauciones.
Tuve en mi mano la llave de tu casa.
Nunca debí aceptarla.
Tenía que volver para dártela o para quedarme.
No era justo.
Debiste darme la oportunidad de que pudiera llamarte para quedar.
Temeroso enredaba con ella en el fondo del bolsillo de atrás.
La noche pasada fuiste tú quien irguió mi destino hacía ti.
Tonteamos y caí en el deseo.
Fuimos el uno a por el otro.
No puedo decir que caí en tus redes.
Quise y dejé que las tendieras para mí.
De ese vuelo que me hizo feliz no quiero repetir.
Volvería al lugar común que ya conocí.
Esperabas enredarme con la treta de esa llave.
Llamaré desde el bar de la esquina simulando que cayó en el momento que cambié de pantalón.
Mi piel se sensibiliza pensando en rozarse con la tuya.
Temo que no puedo salir como si nada.
Ha empezado una danza.
Temeroso miro el reflejo de mi cara al afeitarla.
No me veo en él.
Tu sonrisa se ha mezclado en la espuma que voy recortando.
Me has dejado atravesado.
Quieres probar y eso me da morbo.
Dices que con ella sientes poco, que es monótono.
Te miré a los ojos y eso te bastó para hacerme tu presa.
Nunca estuve más de una vez con un hombre casado.
¿Qué le dirás cuando venga a vuestra casa y me encuentre instalado?
Voy demasiado deprisa.
Nadie sabe si habrá una segunda vez.
Yo la deseo, pero no sé si tú también.
He imaginado ser ella.
No soy de los que gesticulan y se les nota, pero me ha gustado pensar que te provocaba con sus ropas y maquillaje.
Me trastorna pensar que pueda hacer ese papel.
Yo que siempre rechacé esas apariencias plumeras.
Me preparo para acceder cuando caiga la tarde.
¿Estará ella?
¡Ya sé! Es un juego de tres.
Por eso me has tentado.
Necesitáis a alguien que os anime en la fiesta.
No voy a entrar en vuestro juego.
Aunque me duela.
Iré en busca de otros para quitarme las penas.

31 oct. 2010

¿Me gusta que me lean?

Hoy he dado el paso a una página.
Cuando puse ese nombre a un blog, lo hice pensando desde la mente de Susana Cifuentes. Una anciana que se comunicaba conmigo desde el futuro al que la llevaron mis letras mientras narraba su historia familiar.

Ahora me planteo la pregunta.
Muchas veces he dejado constancia de mi actividad escribidora independiente de si comparto o no lo escrito.
De hecho, tengo continuación de mis últimas novelas inacabadas pendientes de pasar a la pantalla.
Primero argüí que no hacerlo se debía a cansancio e incomodidades varias.
Una capsulitis en hombro izquierdo, en una de las ocasiones, y otra en el derecho.
El otro escollo fue la vista.
De los hombros me he recuperado.
La vista cada vez me da menos cancha.
Mañana empieza el mes en que tengo mi cita.
Escribo bajo una suave nebulosa.

Lo que más me cuesta es ponerme a copiar lo que tengo en papel.
Por dos razones. Una de ellas es que escribo diminuto.
No me iría nada mal que alguien me hiciera la tarea.
Pero hay otra más potente. No quiero perderme las nuevas letras que a mi alma asomen. Esa es la principal.
No caben excusas.

Afirmaré que me gusta que me lean, pero no a cualquier precio.

Poner en marcha la página, es consecuencia del proceso en que me veo envuelta.

Ahora Susana está en silencio.
Soy yo la que se plantea hasta dónde llegar para que mis letras se lean.

Cuando abrí este perfil creía que iba a publicar.
No doy ese paso.
Sigo con mis recursos.
Registros en safecreative, mis blogs, perfiles en algunos foros,...

Ronda por mi mente la propuesta de Susana.

En el momento que tomo un texto de mi librería o lo busco (o encuentro) por internet, estoy dando respuesta a lo que a ella le inquieta.
Si no hubiera lectores (y lectoras) ávidos (ávidas) de vidas recreadas en relatos, cuentos o novelas, no se haría realidad su existencia.
En ellos van nuestras almas, las de quienes escribimos (y las lecturas que hicimos), y las de quienes pasan por sus letras.


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30 oct. 2010

Hemos partido




Ese instante que nos ata y sujeta a la temporalidad es ocre y frío.

Hemos partido.
Quedan escaras de lo que hemos sido.

Burlona la vida nos ofrece una tregua.
En ella renacemos.

Tumbas abiertas a la espera de los sueños de estar vivos.

Morfeo acuna con sus diosas y sirenas los mares que surca el barquero.

Al final de este viaje, vendrá a pedirnos la moneda que lo pague.

Estaremos al otro lado el día menos pensado y, aunque tengamos ocasión de revisar las horas muertas y desatinos de nuestro paso, nos abrazará con el rayo destructor ofreciéndonos los abismos de la desazón.

Cadalso al que fuimos destinados en ese primer llanto de respiración aeróbica.

Ese día debimos cerrar nuestros orificios de ventilación para evitarnos el dolor de la consciencia.

Sabernos reos del verdugo.
Tener la clarividencia de que no podemos escapar del duro golpe del destino.

Saltaremos en la hoguera del olvido y asiremos los restos del deseo carnal en una bacanal de muertos que quieren dejar rastro de su paso por una existencia que creen real.

Aquelarres para concitar los males y segar con la guadaña el tiempo que pasa.

Cebaremos y untaremos nuestros cuerpos, revolcándonos unos con otros, para desprendernos del saber que hiere nuestra piel.

Abriremos las cortinas que salen de la noche al día, con la esperanza de sabernos almas vivas en cuerpos que, aunque mañana serán pasto de depredadores minúsculos, hoy son sepulcro de amor y esperanza.

El rito nos devuelve la mirada a la muerte, pero aún así la vemos otra, no nuestra.
Son otros los que están allí.
Cada vez son más los muertos que hilaban nuestras historias con la suya.
Se van yendo y tienden su mano para acogernos.
Un buen día, dejará de tener sentido anudar y enhebrar para seguir dando puntadas en el tejido global.
Esa marcha podrá tener miles de interpretaciones, pero la nuestra, la tuya o la mía, la mía o la tuya, será el acto final.
Se correrán las cortinas sin que podamos ver como se vacía ese patio de butacas que tuvo sus versiones sobre lo que de ti se daba.

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Decidió acallar su alma




— Ahora no me quiero quedar aquí. —decía María mientras miraba al suelo para evitar que vieran su gesto de asco.
— ¿Mira por dónde vas? —siguió diciéndole su madre, subiendo el tono de voz y con gesto ceñudo. — No cuentes con que andemos detrás de ti. —añadió enrojecida por la ira contenida.
La niña le sacaba de sus casillas.

Tras un portazo, María marchó pisando fuerte.
Se oían sus pasos. Golpeaban el pecho de Luisa, su madre adoptiva.
— En mala hora la trajimos a casa. —pensaba mientras secaba unas lágrimas que sin control se deslizaban por su cara.

Habían soñado tener un hijo. Las cosas no salieron como las planificaron.
Al principio ponían medios para evitarlo.
Dado que eran una pareja estable y la confianza sobre su fidelidad no estaba en duda, habían optado por la pastilla.
En esos tiempos parecía ser más de lo más.
Poderse permitir la libertad del encuentro sin retiradas o esas gomas que tan poco les gustaban.
Nunca temieron sobre consecuencias. Efectos secundarios.
Preguntaron a ginecólogos que buscaron de pago.
Unos les despacharon con un no está bien, otros les pusieron campo abierto y facilitaron las recetas.
Ni todos lo galenos tenían clara esa opción, ni todas las farmacias facilitaban su adquisición.
Eran tiempos de adaptación social.
Las viejas consignas predominaban.
La primera receta, venía escudada en una prescripción de control del ciclo menstrual. El especialista, ocultaba el control de natalidad en ese supuesto. Muchos lo hacían así.
Hubo que buscar otras marcas. Con esa enfermaba y desangraba.
Bastó una consulta telefónica para que el doctor le indicara cual.
Al final hubo el ajuste deseado.
Así tiraron unos años.
En ese tiempo, las restricciones fueron siendo menos. Se pudo hablar sin subterfugios sobre ello.
Querían vivir. Los hijos vendrían después. Era pronto para atarse.
En un descuido hubo embarazo.
Pasaron días y noches de dudas.
Si estaban planificando para no tener hijos, de momento, el paso a dar era consecuente con sus propósitos.
Buscaron la mejor opción.
Fueron a lugares que tramitaban el viaje.
Ir a Londres fue su elección.
No irían los dos.
Una amiga que había vivido en esa ciudad durante un largo periodo de su vida la acompañaría. Le pagarían los gastos. Con eso podían.
Fue una buena elección. Hubo dos vivencias, la del traumático proceso y la visita guiada por museos y calles.
En el vuelo, la acompañante sufrió un mareo. Se supuso que era la que hacía ese viaje y ella su acompañante. Ese equivoco fue motivo de sorna, cuando se volvieron a encontrar en la sala de espera previa a la intervención quirúrgica.
Allí supieron que ese viaje llevaba a un destino, el de interrupción del embarazo.
En la entrevista se alegaron razones psicológicas, tras haberse explicado.
No fue grato.
El cuerpo quedó bajo la química de las hormonas que en ese estado se disparan.
Pasado el tiempo, aquello era historia.
Dejó de ingerir aquellas pastillas que ya daban señales químicas en su cuerpo.
La piel erupcionó y el ciclo se interrumpió.
Buscaron la concepción.
No sólo no se dio, sino que ella enfermó.
Se hizo necesario un tratamiento hormonal. Su cuerpo reaccionó muy mal. El dolor le partía por la mitad. Lo dejó.
Buscó otros y otras especialistas.
Tenía pérdidas incontroladas. Se desangraba.
Lo que le ofrecieron fue compensarlas con hierro.
Así durante un tiempo.
El siguiente paso fue la histerectomía.
Hubieran vivido sin hijos, pero no pudieron, era más fuerte el deseo.
Allí llegó María, una niña de cinco años.
Adaptarse fue complejo y difícil.
Siempre respondía con aquella de: “Tú no eres mi madre.”

Ahora se arrepentía y miraba su vida queriendo darle la vuelta a todo lo que a ella le conducía.
Se habían quedado solas, él no lo resistía.
Cambiaron las cosas.
Se había pasado a ser de esas madres que sólo ven el mundo en los hijos.
Su pareja se resintió y buscó consuelo en otros brazos.
Sólo le quedaba María, no podía perderla.

Se sentó en el rincón iluminado por el último rayo solar.
Cuando quiso percatarse de su estado, la sala estaba a oscuras.
El vacío la heló.
No viviría allí días por venir.
Buscó entre los calmantes que tenía para relajarse y los tomó sin control. Decidió acallar su alma.

— ¡Mamá! ¡Mamá! ¡Mamaaa…!
Sonó en gemido.
Sonó en aullido.

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28 oct. 2010

Mañana prevés tener ocasión




Unas líneas de letras desconchadas en el recuerdo.
Esas fueron tus palabras otro tiempo.
Como paredes encaladas, buscan ser repintadas.
El momento pasó de largo, ahora es otro.

¿Con qué letras te verás?
¿Qué versos te andarán?

Entretanto, atiendes la mirada a través de tu ventana.
El reflejo ilumina tu cara.

No lo ves, pero piensas que así es.
En la calle, un sol otoñal despinta las sombras durante un rato, haciéndote creer que está, cuando a penas se mantiene en pie.
Pronto las casas vecinales cubrirán sus rayos y algunos reflejos escaparan para seguir con el simulacro.
Teñirán de tibieza tus estancias.

Pierdes la ocasión de gozarlo.
¿A qué esperas?
Deja esta luz fatua y ve al encuentro de los últimos rayos.

Ho hubo tiempo.
Ya marcharon.

Con temblorosa desazón vienes a la lumbre de este rincón.

Te basta ponerte ante la nívea pantalla para teñirla de sueños y esperanzas.

Mañana prevés tener ocasión.


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24 oct. 2010

¿Seré esa?




Sé que estoy,
pero me siento ausente.

No podría explicar qué me corre.

Tengo una sensación extraña.
Un vacío que no se localiza en el alma.

Lo siento en cabeza hueca.

Parece como si mis pensamientos vinieran de otro lado.

Es similar a una estancia sin muebles.

Se produce el eco propio de la que antes los tenía.

Sigo mis rutinas y manejo elementos que podrían huir de mí.

Mañana incierto me acecha.

Después de ésta habrá un reencuentro en el espejo.

¿Seré esa?

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22 oct. 2010

APUNTE ante fractales




Si llegara a ese verso definitivo, dejaría de escribir.

¡Dios no lo quiera así!

No cuento con Él, pero es recurrente exclamar teniéndolo como oyente, aunque esté ausente.

Hay variaciones que no modifican nada.
Las hay sorpresivas, sorprendentes a la nueva mirada.

Puedo ver en otra dimensión.
¿Cómo trasladarlo a tu mirada?

Fondo y forma. Forma y fondo.

Cuesta hacer y seguir un acto mecánico y rutinario.

Mientras lo haces, sumérgete en él.

Pon tus dedos en la herida y atraviésala hasta que chorree la hiel.

Navega en profanidades. Infinidades. Miríadas.

El tótem. Acto totémico. Rito.

Luz.
Ausencia.
Silencio.

Cualquier palabra no basta.
No la hay.
Se vale.

Mirarla y quedarse.
Contemplarla.
Entrar.

Dejar que invada tu campo visual.
Y tu mente.

Que no permita nada más.
Que por sí sola ocupe lugar, reduciéndolo a la nada.

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Me alimentaba lo que despertaba en ti

Alimenté mi deseo en el tuyo.

Aquel fuego hirió mi carne.

¿Cómo es posible que ahora, tras la sequía del tiempo, vuelvas a mí?

Hubo hondo sentimiento.
Después olvidé.
Ahora sufro el envite en mis sueños.

Te siento.
Te recuerdo.

Has venido tras el telón del tiempo.

En ese círculo que me retiene dentro.

Me has dado la oportunidad de volver a mirar antes de marchar.

Tú me esperas.

Sé que llega el fin de esta forma vital.

Con un pie en la tumba.

¡Qué arrogancia!
Todos estamos expuestos.

No hay distancia.

Tú, yo y el otro.

Todos a estación término, antes o después.

20 oct. 2010

Nos hicimos un favor




Vino ella. Abrió la puerta y quedó a la espera.
Salimos corriendo.
Apuramos el paso, disimulando.
_ No ves que todos están mirando._ le dije deteniéndome.
Ella me tomó del bolso que llevaba en bandolera y tiró de mí.
_ ¡Date prisa! ¡No te entretengas!
_ Acaso piensas que nos sobra tiempo.
_ No lo tenemos.
Perpleja, la seguí.
Ya me daría cuenta de esa premura en otro momento.
Entramos al metro y nos sentamos en uno de los bancos del andén. Manteniendo las distancias con los otros que ni siquiera miraban, con esa actitud vacía que da a entender no estar.
Parecía que el tiempo no llegaba a dar sus pasos.
Ella se quejaba de la lentitud en que éste pasaba. Yo quedaba atrapada en su ritmo.
Al fin subimos, entre empujones y empellones.
Nos situamos en el ángulo que parecía acogernos.
_ ¿A dónde vamos?_ le pregunté.
_ ¡Ya verás!
_ No me dejes en ascuas. Ya sabes que no aguanto las expectativas cuando me dices algo. Por favor, aclárame y no me inquietes. Me pone nerviosa no saber porque te sigo.
Ella ni se inmutó y sonrió.
Decidí no entrar en su juego y me evadí.
Miré la pantalla en la que se movía una danza.
No había sonidos otros que los ruidos de la máquina y las conversaciones que con ellos se confundían.
Ella me observaba y sonreía.
Sabía que estaba huyendo de la inquietud en que me colocaba.
No había secretos en nuestros gestos. Nos sabíamos y entendíamos. No en vano, llevábamos tiempo juntas.
Cuando el vagón paró en la estación, destino de su finalidad, me resistí y le dije que no la seguía.
Quise forzar para que me comunicara la razón de ese paseo subterráneo.
_ ¡Tú te lo pierdes!
Dicho y hecho.
Descendió y yo quedé dentro.
En la siguiente estación bajé con remordimientos.
Cogí el convoy de vuelta.
Lo hice con intención de regresar al punto de origen.
Veía inútil seguir.
Allí la vi.
Subió y se sentó a mi lado.
No nos hablamos.
No nos miramos.
Seguimos desandando nuestros pasos.
Ese silencio se impuso durante horas.
Lo que empezó siendo un juego, acabo en desastre.
Al día siguiente hizo sus maletas y marchó.
Mi orgullo impidió que la siguiera.
Ahora me lamento de su ausencia.

Llaman a la puerta.
Será ella.
No creo.
Tiene llave y podría entrar en cualquier momento.
Atiendo y miro por la mirilla.
No hay nadie.
El ascensor pasa de largo.
Así días.
Así meses.
Así años.

¿Qué era lo que ella me ofreció que nos llevó a la ausencia?

La curiosidad fue a más conforme pasaban los días.

Requiebro mi memoria y pienso que me puso a prueba.
Quiso saber y supo.
No me dejé llevar.
Con ello se perdió todo.
Nunca más.

Olvidé que hubo ese momento en mi vida.

¿Por qué lo recuerdo ahora?

Ha sido algo casual.
He creído verla en la calle.
Me ha parecido que iba de la mano de alguien.
No me he incomodado.
Lo he visto ante mí como si no tuviera que ver conmigo.
Ausente de lo que me podía concernir.

Pasó de largo.
Simplemente lo estoy rememorando.

No estoy sola.
Otra está a mi lado.
Ella no juega con mi paciencia ni me enreda con esas fantasías.
Soy yo quien ha tomado el mando.
Le pongo a prueba y ella sale airosa.

Aprendí que el mundo debe inventarse a cada paso.
Es posible que me esperara un regalo.
Puede ser que en ese gesto me llevara al límite para romper conmigo.
Si así fue, lo consiguió y nos hicimos un favor.

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19 oct. 2010

Así las cosas, quedas parada.




Te asaltan dudas e inseguridades.
Pierdes el impulso que te llevó a ese puerto.

Escribir tiene dos tiempos.
En el primero vuelas y disfrutas.

¿Tiene sentido dar paso al segundo, si no es gozoso?

Piensas que vale poco para tanto esfuerzo.

Si desde el sitio asignado en que te asientas tienes esa duda,
¿cómo podrás convencer a quien te lee?

Es la fractura la que aniquila.

Si no superas ese escollo, difícilmente iluminarás tus letras.

Es cierto que pasó de largo el momento en que las concebiste, y ahora quisieras otros vuelos.
El movimiento no permite que se asiente y sedimente.
No hay tiempo.
Pasa de largo.

Quieres librarte de ese trabajo.

Lo dejas de lado.

No por desidia.
Ahora estás en otro tramo.

El camino quedó atrás y la maleza hace imposible reanudarlo.

De vuelta todo es distinto.

Si lo haces, pierdes la promesa de lo por venir.

No estás conforme.

El límite lo pones.
Lo encuentras.
Se siente.
Frena.
Detiene.

Hay una espera de imprevisible salida.

La falta de sentido corroe.

Hubieras vivido.
Hubieras sabido.
Hubieras tenido.

Pasado es cadáver.
Con él te hundes.
Sin él no existes.

Necesitas decirte.

Es para ti.
No para otras gentes.

Aún así, lo pones en frente, a la vista del mundo que un día te tendrá ausente.

Una mirada.
Una palabra.
Un gesto que anime tu alma.

Has caído en descuido.
Has perdido.
Has concluido.

Así las cosas, quedas parada.


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18 oct. 2010

Apariencias no son hechos

Hay complacencias vacías.
Amistades no dadas, pero disimuladas.

Hay espacios de puertas abiertas que no ceden la entrada.

Hay mundos vedados aunque no tengan fronteras.

Hay silencios que gritan y palabras no dichas que golpean el alma.

Hay un mundo de exclusión que alborota la sangre y clama.

Hay abrazos negados y besos esquivos aniquilados.

Hay nadas que venden páramos.

Hay todos negados. Acotados.

Hay un saco vacío lleno de promesas falsas.

No hay esperanza para quien con ella se salva.
No hay caminos abiertos de uno a otro lado del mundo.
No hay espacios de asiento.
No hay una mano tendida.
No hay un amigo que de lo que tiene a cambio de nada.
No hay sentido en los pasos del destino.
No hay soluciones para quien no quiere darlas.
No hay verdades pactadas.
No hay ganas de salvarse.

Si hubiera deseos el mundo se llenaría de posibilidad.

Los deseos son de usar y tirar.

No hay constancia.

Hay un viajero que olvida cuidar de su nave.
La Tierra no es un trasto que haya de abandonar en el desguace.

Promesas de mundos de otras galaxias son engaños que olvidan el hambre y pobreza del semejante.

Esos sueños son aire.

Somos materia en continuo proceso degenerativo.

Queremos permanencia.

Ni siquiera la roca es estable.

Todo forma parte de la esencia.
Si una de las partes rompe el sentido de su existencia, toda ella se parte.

No habrá un mundo de posibilidades si rompemos el ritmo al que somos adscritos.

Apariencias no son hechos.

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13 oct. 2010

La duda

Mario Sepúlveda: "Estuve con dios y con el diablo"



A esas palabras viene la duda.
¿Dios juega un papel en el momento que la persona se encuentra ante la situación desesperada?

Somos niños que nos ponemos bajo su velo.
Las creencias salen a flote en esos momentos de desesperanza.

Yo creo en energías que se unen cuando las personas rezan y hacen piña alrededor de los que sufren la adversidad.
Esa energía es una fuerza.
Nuestras miradas puestas en ellos lo son.

El consuelo que hace superar el escollo, del que ante sí no ve salida.

Estoy pendiente de esas vidas.


Sus vidas no volverán a ser las mismas.
Las nuestras tampoco.
Cada vivencia nos transforma.

Deseé que las ayudas tecnológicas y humanas fueran suficientes y adecuadas, que los tiempos de espera se acortaran.

No recé.
No lo hago nunca.

Siento que mi interior se pone en consonancia con las personas, cuando sé que algo les pasa, sean próximas o lejanas.

Ayer escuché en la radio que se les iría sacando sedados, para evitar la angustia y ansiedad que la situación provocaría en el momento del rescate.
En este momento son diez los que han salido.

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