29 jun. 2007

Claro de luna


Te miro a los ojos
hermoso recuerdo
escuchando el silencio
del viejo pasado

Bajo al ocaso
del tiempo presente
se siente la vida
se siente la muerte

Cercena la herida
de ola batiente
recorriendo los ayes
de ronco silencio

Retomo la senda
camino despierto
entre tanta gente
que nada siente

Me miro en tus ojos
me siento valiente
Amada del alma
querida de siempre

Compañera mía
mi vida
Siempre
que los días vienen

Recorro el recuerdo
de tiempos oscuros
Persigo la luz
entre tus silencios

Me mezo contigo
en un mar de espuma
De noche me abrazas
bajo el claro de luna

Anna, 19 de Junio de 2007

28 jun. 2007


Tirita la carne
el corazón se hace trizas
se rompen los arcos y cuerdas
amor en esa esquina
la del encuentro fortuito
la de la letanía
rompen los ecos del alma
la carne que resucita
Al fin el deseo no es otro
que el de yacer unos con otros

Si negamos que la carne se conduce y reconforta
¿En qué quedamos?
En lúgubre propuestas
que llenan de dolor y deseo insatisfecho
No hay más hecho
que el de la carne que pide
y la respuesta que alcanza

Anna, 2 de Junio de 2007

25 jun. 2007

EN AQUELLOS TIEMPOS...


La oscuridad se antepuso a las sombras dejando entrever una ligera claridad entre las dos figuras que permanecían casi estáticas con el más parsimonioso de los movimientos.
Si alguien hubiera visto las dos figuras plegadas sobre si mismas hubiera pensado que se trataba de dos rocas en medio del camino.
Realmente era la comunión con la piedra de la montaña lo que hacía de las dos figuras seres estáticos.
Se paró el aire a observar tan liviano movimiento.
Permanecieron en esa danza hasta el amanecer.

24 jun. 2007

EN AQUELLOS TIEMPOS... II


La noche se impuso. Gurdhya quedó quieta sin saber tomar decisión alguna.
Churg observaba los gestos de la muchacha sin hacer movimientos para evitar llamar su atención.
Fue Ghow, el hurón, que incapaz de quedarse quieto un instante empezó a emitir sonidos de reclamo para que el muchacho le atendiera.
Gurdhya se asustó al oír algo que en su mente pareció un lamento lejano.
Las ramas de los árboles proyectaban sus lóbregas sombras sobre el camino creando formas fantasmales a los ojos de ella.
El muchacho quiso acallar a su animal, pero no dio resultado y, al contrario, lo que consiguió fue un chillido afilado.
Gurdhya cayó sobre sus talones, quedando enroscada sobre si misma, buscando la posición protectora que todos conocían. En su caso producía un aura de fuerza que no permitiría a alimaña alguna acercarse más allá de la distancia que ella quisiera conceder.
Churg sabía bien lo que en ese momento gestaban los movimientos de la muchacha y temió provocar su ira. Como pudo, tapo la boca de Ghow que le mordió siguiendo su instinto animal. Contuvo un lamento mordiéndose el labio inferior con tal fuerza que una lágrima resbaló por su mejilla izquierda.
Él también optó por tomar la posición de protección que le habían enseñado en los entrenamientos de la Comuna.
No eran aleccionados para la lucha, lo eran para la defensa y la resistencia a base de concentrar en un punto todas las energías vitales. Su entrenamiento no era ni de lejos tan preciso, pero suficiente para evitar cualquier envestida.
Conocía los movimientos de sumisión que debía poner en acción para evitar el coraje de la muchacha y ganar poco a poco su confianza.
Se mantuvo quieto y soltó a Ghow para poder llevar a la práctica el ritual. El hurón al verse libre se calmó y quedo acurrucado a su lado.
Gurdhya atisbó una figura enroscada y reconoció que ante sí estaba alguien de la propia Comuna. Temerosa evitó mirar directamente a quien ante ella se había dispuesto y reconoció en el otro los gestos de apaciguamiento y sumisión dirigidos a ella. Eso la relajó.

23 jun. 2007

EN AQUELLOS TIEMPOS REMOTOS LOS CAMINOS LLEVABAN A CUALQUIER PARTE.




EN AQUELLOS TIEMPOS REMOTOS LOS CAMINOS LLEVABAN A CUALQUIER PARTE.

Nuestra heroína era una muchacha de ojos dispuestos a recorrer los pasos del Norte sin pestañear siquiera.

No había nadie, en la comarca de Gurdn, capaz de sostener su mirada.

Ella había visto la muerte de cara sin temer por su suerte. Había viajado entre nubes de polvo y días sin lluvia con la boca seca sin reclamar para sí gota alguna.

Entregó a los ancianos todos sus víveres y líquidos, superando la prueba manteniéndose en estado de semiactividad.

Consiguió parar los golpes de deterioro del cuerpo mientras a su paso caían otros, víctimas, cediendo paso a la nada.

Tenía el kay. Ese poder que sólo una de la comuna hereda. Le había sido legado desde la más tierna infancia. Cuando en ningún momento reclamaba atención por el llanto como suelen hacer los humanos en sus primeros momentos vitales.

Reconocida como la heredera de la gran montaña había sido educada y aleccionada para ser guía y fuerza de todos ellos.

Gurdhya era la más preclara de la Comuna. El Seym le había asignado funciones que hasta ese momento nunca se otorgaran a nadie tan joven.
Es cierto que esa función siempre fuera asignada a la mujer, pero la de cabellos blancos y mente preclara.
Ella apenas si tenía quince años y sin embargo manifestaba la mayor de las potencias. Nadie era capaz de mirarla de frente. Todos miraban al suelo cuando se cruzaban con ella.
Eso le hacía sentir incomodidad. Hubiera deseado reír con el resto las historias que se contaban a lo largo del día en los encuentros que se producían cuando se llevaban a cabo las distintas tareas cotidianas. De lejos miraba como se producía la comunicación risueña entre unos y otros. Si se aproximaba el silencio se imponía.
Aquella tarde Gurdhya se distrajo en su paseo a la orilla del río. Iba recogiendo bayas maduras de los arbustos que encontraba. Desoyó las precauciones que su instinto le emitió y distrajo su atención contemplando colores y formas que la transportaban.
Había salido tras ella una sombra diminuta que en ningún momento manifestó su presencia.
Era un niño de la Comuna. Aunque la temía era mayor su curiosidad. Llevaba días indeciso y al fin, esa tarde, había decidido seguirla. Era un muchacho espigado y rubio. Con él se movía un hurón. Éste era muy vivaracho. Lo había encontrado en el claro del bosque cuando apenas si era capaz de abrir los ojos. Había tenido cuidado en alimentarlo masticando semillas y dándole de comer sin que el resto se diera cuenta. Esa tarea correspondía a las muchachas y si le hubieran visto habría sido motivo de burla. Bien se le valía que sus compañeros de juegos no estaban pendientes de lo que pudiera llevar bajo su casaca.
Evidentemente trataba al hurón como si de cualquier otro animal del grupo se tratara. Un buen día había dejado que se moviera sin llevarlo escondido. Así había sido como ante todos era él y su compañero. Nadie había cuestionado esa compañía. No era extraño que un muchacho tuviera a su lado un animal compañero. No importó de dónde venía ni por qué atendía a sus gestos y chasquidos.
Ambos formaban un buen conjunto. Parecían uno proyección del otro. El pelo del muchacho tomaba brillos parecidos al del pelaje del hurón.
Por las noches dormían enroscados sobre la paja que se había habilitado como cama al lado de la puerta de la cueva Comunal.
Cada cual ocupaba un lugar dependiendo de la casta a que pertenecía. El muchacho estaba bajo la tutela de toda la Comuna porque había perdido la genealogía de su grupo por razones que él todavía desconocía.
Al estar protegido por todos quedaba a merced de su propia suerte. Se movía con mayor libertad. Iba y venía sin que nadie se percatara de sus ausencias.
Él había mirado a Gurdhya muchas veces. Sólo él había sido capaz de ver la profundidad de sus ojos de un azul que cambiaba según el sentimiento que ella quisiera contener. Eran como el agua que dependiendo de la ubicación toma matices azules o verdes, transparentes u opacos. Así eran los ojos de Gurdhya. Él bien lo sabía. En ellos bebía.
Soñaba que se adentraba en las aguas profundas que presagiaban las miradas de ella.
Esperaba cualquier ocasión para contemplarla.
Ella no había llegado a percatarse porque vivía ensimismada y atareada en el entrenamiento que le tocaba asumir como seguidora del mandato del Seym.
Churg, que así se llamaba el muchacho, cada vez descuidaba más las precauciones ante la atracción que tenía hacía la figura que cada tarde se adentraba por la vereda del río.
Esa tarde ni ella ni él se apercibieron de lo arriesgado del descuido. Él pendiente de ella y ella sin apercibirse de que se estaba desviando y adentrando más allá de lo aconsejable.
Cayó la oscura sombra del crepúsculo sobre sus espaldas. Únicamente el hurón manifestó incomodidad, pero Churg no le hizo caso y siguió tras ella.
La noche tendió su capa sobre los caminos estrechos haciendo que perdieran su apariencia cotidiana.
Gurdhya, cuando quiso darse cuenta ya estaba desorientada. Miró a su alrededor y todo le pareció extraño, distinto.

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17 jun. 2007

A mi manera


Como este río que normalmente transcurre calmado y casi seco, ando yo por este caminar presente.
Arrancaré los últimos pétalos al alma y derramaré sus mieles.
Ese río que con las lluvias se crece se asemeja a mi estado de ser que temporalmente manifiesta desmesura.
Entre los restos de una vida que ha dado de bueno y de malo me compongo y descompongo.
A mi manera quiero encontrar sendas en las que andar contemplando mi alma que a veces oclusa antepone la tristeza dolorida de lo inasible descuidando el goce necesario de ser en un vivir que complazca.
Presentaré a la vida la mejor de mis miradas para que cual espejo retorne y aplaque en silencio el vacío que a veces acapara mis pensamientos.
Compondré la lira del tiempo en este estado de búsqueda que ando siempre recorriendo.
Dilataré en recuerdos lo que mañana dejará de serlo.
Andaré buscando vías y escapadas para esta salida que construyo en silencio hueco a la sombra de árboles que a veces me escatiman su sombra.
Abrazaré el tronco que me arraigará a la tierra de la que procedo y que algún día recogerá mis restos.

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16 jun. 2007

Arrastro


Arrastro

Compongo
Dispongo
Diluyo
Concluyo

Tiempo en uno manifiesto

Instante
Momento
Infinito
Eterno

Parada del tiempo

Abierto
Doy paso a la vida
Entrego
Derivo

Diluyo las formas en polvo

Conforme
Asiento
Disiento
Estrecho

Perpetro un nuevo momento

Anna, 25 de Mayo de 2007




15 jun. 2007

Del adentro y del afuera


Del adentro y del afuera he construido un pasado y de nuevo vuelvo a ello enredando la maraña del recuerdo olvidado.
No sé bien de dónde vengo.
Recojo ese recuerdo abyecto y me inyecto en pura vena el veneno de un pasado no halagüeño.
Vuelven ecos denodados de un silencio contenido en ocaso retenido.
He pacido por caminos de estrellas y entre luces confusas que me han dado el falso aliento de esperanza renacida, de agua para sedienta medida.
Aquí de nuevo he venido a correr nuevos riesgos para saber de vidas ajenas que se cruzan e interfieren entreteniendo mi sino.
Pareciome que de largos días y noches vengo, que un largo recorrido temporal ha mediado entre aquí y allá.
De pronto se me hace presente que transité en otro tiempo algo que ahora reconozco como nuevo e inédito.
24/04/07



Este texto procede de un momento en que busqué poner en marcha un nuevo blog. Partía de la denominación de otro anterior.
Hoy estoy con la mente espesa por el calor y el estrés que produce la frustración.
Es tal que mi memoria parece haber olvidado y omitido cosas que parecían estar seguras en ella. Así me siento desde ayer.
Hay funciones de la memoria que sufren un cierto embotamiento. Es el calor, es el cansancio,...
Mi teclado también se atasca, pero será fácil reponerlo, no así mi mente que poco a poco manifiesta esa carencia.
Días atrás padecí una terrible migraña y las secuelas están en este estado de confusión que ahora manifiesto.
Una de mis cuitas era el recorrido por la memoria. Quería mover recuerdos. Lo he hecho. Para eso ha servido mi bloggear.
Ahora veo la necesidad de reducir todo este abanico expansivo que he dado en crear. La palabra no es la precisa ya que aunque sea un proceso creativo, el que parece se da, no es tal. Más bien es un dejarse llevar por la ventolera del momento y seguir el transcurrir de un loco pensamiento que se antepone a cualquier otro intento.

Habrá que esperar

Será cuestión de tomárselo con calma. En myblog no se abre ningún blog. Ayer machaqué tres de los seis que no se podían ver. Dado que suelo entretenerme de cháchara por allí y era imposible hacerlo como se suele, me dediqué a poner orden en mi navegador. Era tal la cantidad de enlaces seleccionados desde tiempo atrás que me dediqué a ponerlos en carpetas. De esos he ido a una dirección de la que traigo esto para ver si me anima el día.

14 jun. 2007

Ayer miércoles

Ayer miércoles no tuve tema para escribir aquí. Seguí con mi tema en chugar. Había encontrado una noticia en ya.com, sobre los calzoncillos de los chicos y me pareció que podía lanzarlo en aquel ambiente más comunicativo.
El martes, a última hora de la tarde, al revisar mis correos vi la noticia y preparé un post retando a los chicos de myblog para que explicitaran sus gustos. Ayer el tema me dio para más y seguí con ello. Hubo dos momentos, mientras editaba, en que se perdió la conexión con myblog. Pensé que la cosa empezaba de nuevo a fallar, pero seguí preparando los contenidos y reservándolos en archivos. Ultimamente suelo hacer carpetas del día y en ellas coloco los archivos que preparo. Antes sólo guardaba los textos que quería conservar.
La cosa parecía que iba perfectamente y eso me dio confianza.
Estaba haciendo un repaso general por los correos y las listas cuando me sorprendió que no hubiera movimiento, siendo el momento del día en que más se mueve el personal actualizando y entrando con nuevos posts. No sospeché, sólo me pareció extraño. Te acostumbras a sentir los pulsos igual que en lo cotidiano cuando miras la calle y algo ha cambiado te parece extraño, pero no le das la importancia que tiene hasta que tienes más datos.
Fue entrando a mi página para ver como la dejaba. Una última ojeada antes de cerrar la conexión y apagar el ordenador. A partir de eso visité otras páginas de la lista y cuando me dirigí a la de Alnair constaté que se habían borrado los contenidos de los posts. Hoy vuelvo a mirar y encuentro el panorama que dejé ayer.
Me dirijo aquí para explicitar lo que ha pasado.
No es lo mismo. Ahora cabe esperar una caída total del sistema. Homero propuso un desplazamiento y puso en marcha una posibilidad de comunicación. No hay ganas de irse de allí. No es sustituible un sistema en el que cuando entrabas a las listas veías al personal paseándose por la calle. Era concurrido. Algo así como cuando sales a dar una vuelta en mi ciudad natal, Huesca, depende de la hora que lo haces sabes que te vas a encontrar a tus amigos dando un paseo y de vez en cuando te vas a parar a charrar un rato e intercambiar chascarrillos y sonrisas.
En otros espacios se puede hacer, pero no de forma pluridireccional.
En los comentarios que otros dejaban en un blog entrabas como quien entra en un corrillo donde se está hablando de algo que le interesa, compartiendo el contacto con tod@s, no sólo con un@. Esa es la pérdida. Esa es la razón por la que me quedé allí y me cuesta tanto dejarlo. Son mis amigos.

12 jun. 2007

Este martes


Este martes era un día esperado.
Mi amiga se despedía de sus compañeros de trabajo. Se va de vacaciones y nunca más volverá a tener que seguir esas rutinas de las que se ha despedido. Una bien ganada jubilación. Ella es extraordinaria y tod@s la añorarán. Es de esas personas que llena el espacio al que entra, es un regalo del cielo.
Mis peques tenían programada una actividad en la playa.
Yo que soy muy rarita me puse en contra cuando me lo propusieron, pero como siempre no me salí con la mía y se llevo a delante conmigo o sin mi. Evidentemente no me iba a quedar fuera. Los días me han llevado a revisar mis posiciones y sólo llegué al día de hoy con esa expectativa que da aquello desconocido.
Por la mañana, de camino al trabajo, me he encontrado con una compañera de otra escuela que ya lo había experimentado y me ha puesto en antecedentes.
Hemos pasado una buena mañana. He disfrutado de las actividades y de las compañías.
Ya veis que soy de las personas que se resisten hasta que la evidencia les demuestra lo contrario. Me apunto a las que vengan.
Sigo machacada con la migraña, más suave, pero allí está. He llevado mi gorra para que me salvaguardara del sol, pero es que ayer a hoy se ha puesto el calor a morder de primera. Menos mal que corría una brisa que paliaba la temperatura.
La primera impresión sobre la arena era desagradable, pero conforme nos hemos acercado al agua y la ruta de actividades era de contacto con ella la situación se hacía más agradable.
Se han mezclado niños de diferentes escuelas y he tenido buen vínculo con los que me ha tocado tutelar. Era una ruta de ocho actividades que les ha motivado mucho.
Cuando he vuelto a la escuela estaba para tumbarme por la modorra que se me ha metido en el cuerpo, pero tenía en perspectiva una reunión de evaluación y a mi pesar he tirado para delante.
Hemos estado en esa playa que visité y fotografíe aquellos días de abril en que me dio por tomar el camino de la playa con la música del mp3 en mis orejas. Ahora escucho uno de los pupurris que pongo en mis blogs.
La música tiene esa capacidad de atemperarme.
Estoy de relajón.
He comido de picoteo. Unas cerezas gordas y sabrosas, de las de mi tierra.
No tenía ganas de quedarme a comer en la escuela.
Ayer comí con mi amiga en un restaurante próximo a casa. La armonía se impone en mi vida.
Son cuatro días y ya estamos allá.
Hacía un nuevo verano que se promete cálido, como todos los pasados y olvidados. Dicen que más.

11 jun. 2007

Este Lunes

Este Lunes tras un fin de semana duro de arrastrar con una migraña de las muy duras me encuentro que el curso escolar está coleando con su último aleteo.
Me muevo en distintos espacios, uno es éste y seguiré componiendo volutas de viento allá donde vaya y siempre que me quede aliento.
Se acorta el plazo de mi aniversario. Encontré un artículo en el que se apuntaba que bloguear era existir. En principio no es tanto, pero es una buena terapia que puede ser nos evite el prozaz y otras lindezas de acallar el alma.
Nunca hubiera hecho relaciones como las que he ganado en estos meses, tampoco se me habría roto el corazón con ausencias de las que voy sufriendo. La vida te da, la vida te quita. Así es y no hay más. Tod@s andamos atrapados en este vivir.

10 jun. 2007

Momentos de una vida

Cierra los ojos y no mira. Una sospecha, un no se sabe qué.
Sale de la casa pausadamente, indecisa.
Vuelve atrás, enciende la luz y mira hacia la mesa, parece que algo busca. Un ligero mohín se dibuja en su cara.
-A qué esperas, vamos.
Él la mira y aprieta los labios en un gesto contenido.
-Quieres hacer el favor de darte prisa, que vamos a hacer tarde.
Ella desiste de la búsqueda y sale.
-No sé, siento como que algo me dejo, no sé.
-Quieres poner de tu parte, Ana.
-Tranquilo, ya he salido, ¡vamos!
-Sucede que entre unas cosas y otras nos queda tiempo justo para tomar un café.
-Ya lo tomaremos después, cuando lleguemos cerca de la consulta, y si no da tiempo te quedas en el bar que yo ya entraré sola.
-Ni hablar, ¿para eso te he estado esperando?
-¿Para eso te vengo a acompañar?
Dice irritado.
-Ya te dije que no era necesario, que yo sóla me basto.
Hay tensión contenida.
Él la mira con indignación.
-Osea que cojo la mañana libre para poderte acompañar y ahora me dices que te vales tu sóla.
-Bueno, frena, no te pongas así.
Apresuran el paso y entran en la estación de metro. Él se adelanta e introduce su tarjeta y pasa. Desde el otro lado de las máquinas de paso la mira con cara de pocos amigos.
-Tóma la tarjeta.
-No hace falta, ya llevo una.
Ella busca en su bolso en uno y otro compartimento, saca su tarjeta y la introduce en la ranura.
-He cambiado el bolso y ahora no me aclaro con éste.
Él no contesta.
Se oye la llegada de un metro en ese momento, bajan corriendo las escaleras y llegan al andén, justo a tiempo para subir a él.
En todo el trayecto no hay palabras. Silencio.
Se han sentado y cada uno se pierde en sus pensamientos.
Ella cabizbaja mira al suelo. Se oye alboroto en la siguiente parada.
Algo sucede, el tren del metro no sigue su marcha.
Él la mira de vez en cuando. No median palabras.
Ella levanta la vista y observa distanciada. En el vagón que queda delante unos jóvenes están haciendo movimientos cogiéndose de las barras. Piensa que deben estar intentando hacer cómo aquellos que se exhiben en los circos.
Sucede que algo no va, no sabe qué. Se levanta y sale del vagón.
-¿Qué haces?
-¿A dónde vas?
Le espeta sorprendido.
-A casa.
-¿A casa?
-¡Sí, a casa!
-¿Y para esto me haces venir?
-No te pedí que vinieras. Así pues, ¡déjame en paz!
Él la coge por el brazo intentando retenerla.
-¡Que me dejes en paz!
-¡No aguanto más!
Él queda perplejo. La deja ir soltando su brazo.
-Desde luego, ya te dejo en paz.
Indignado se aleja, no mira hacía atrás.
Ella camina. Unas lágrimas corren por sus mejillas. Con unos manotazos se las quita y arranca a correr como alma que lleva el diablo. Al cabo de un rato se detiene mira a un lado y a otro.
Al otro lado de la calle hay una cafetería, entra y se sienta en la barra.
-¿Qué le pongo?
Mira enfrente de ella, se ven unos bocadillos pequeños.
-Un bocadillo de esos.
Señala con un dedo.
-¿De qué lo quiere?
-¿De qué son?
-De atún, de jamón, de fuet, de chorizo, ...
-De fuet. Por favor.
-Un agua y un cortado. Por favor.
El camarero coloca un vaso y un botellín de plástico delante de ella, va a buscar un plato y mientras tanto prepara la cafetera.
Ella desenrosca el tapón de la botella y empieza a beberse el contenido. Piensa: -tengo la boca seca-. El camarero le pone el bocadillo delante y ella mecánicamente empieza a comerlo pasando, en cuestión de segundos, a comer con avidez.
Mira a su alrededor y observa como el camarero está anudando un delantal que ajusta con fuerza a su cuerpo. Se para y advierte que el ambiente del local es agradable, hay buen 'rollito' entre la gente. El local es grande, al fondo se ven unas mesas donde la gente mantiene conversaciones animadas, a su lado un señor está ojeando el periódico. Entra alguien con paquetes de frutas. Piensa en ello y una sonrisa se dibuja en sus labios. Después echa azúcar al cortado y se lo toma saboreándolo.
Observa la caja al otro lado, se levanta y ve que hay una bandejita con su cuenta, entrega un billete y después recoge el cambio.
-¡Gracias, hasta luego!
Sale a la calle decidida.
La gente camina por la ciudad. Unos niños de la mano, un niño y dos niñas, de dos mujeres.
Ella piensa, -claro, han vuelto del veraneo ya pronto empezarán a ir a la escuela-.
Baja la calle, por una calle, sin hacer giros y bajadas como suele. Pasa por delante de un colegio, en el suelo restos de basura mal recogida, cosas de barro pintado rotas y otros restos de manualidades. En la esquina, más abajo, ve un grupo de chicas. Las mira y capta la mirada de una de ellas que se percata de su mirada, desvía la vista porque no quiere molestar. Piensa que quizá sean alumnas del instituto. Observa que van con pantalones cortos de color caqui, parecen prepararse para una excursión pero no llevan mochilas ni bolsas, se le ocurre que es coincidencia en el vestir, más o menos como el hecho de llevar vaqueros. Después de pasar de largo y cruzar la calle piensa que quizás no sean tan jóvenes como para ser alumnas del instituto. Las proximidades de los institutos son lugar de encuentro para ex alumnos. Se percata de que no sólo eran chicas, qué hizo que le pareciera presencia sólo de chicas. Sus pensamiento la llevan a pensar en lo a gusto que ella se encuentra con las compañeras de trabajo, algún compañero hay, no muchos. Ya se sabe que en los colegios los hombres escasean, la docencia es un trabajo feminizado.
Suena el teléfono. Mira y reconoce que es él. Duda en recibir la llamada o rechazarla. Con gesto decidido contesta: -¿Si?
Largo rato mantiene el teléfono en su mano, por lo visto él no para de hablar. Su gesto se endurece.
-Perdona, si sigues por ahí te corto.
-Déjalo ya, por favor.
Retira el aparato de su oreja y cierra la conexión.
De nuevo suena. Lo mira i aprieta durante un rato para que se desconecte y lo guarda en el bolso.
Da un respingo y sigue su marcha de forma precipitada.
Piensa que no son maneras, que algo va mal.
Se pregunta qué ha sido lo que le ha hecho tomar esa salida.
Recuerda estos dos meses.
Un vacío la invade.
Tiene que hacer algo, se la está jugando.
No se debe seguir con quién no te deja espacio ni aire para respirar.
Cuanto tiempo hace que no ha ido al cine. Sus compañeras hablan de tal o cual película. Se está quedando fuera. Y al teatro o a algún concierto.
Ha ido dejando que él decida. Él se mete en el ordenador y se está horas y horas. Se siente sola.
Han ido al pueblo y también a la playa. Odia la arena que todo lo invade.
Piensa que Luís y Julia, sus hijos, ya se han montado las vacaciones por su cuenta, que apenas si aparecen por casa.
- Hace tres veranos les planteamos que debían organizarse vacaciones independientes de las nuestras, digo planteamos, fue Jorge que insistió en la necesidad de recuperar nuestro espacio ahora que los niños ya no eran tan niños.
-Me siento sola, muy sola, y la casa se me cae encima. Me levanto con dolores por todas las articulaciones y las cervicales, por eso íbamos a la consulta y Jorge insistió en pedir permiso para venir a acompañarme, pero yo quería ir sola porque necesito hablar de la opresión que siento en mi pecho, el ahogo que está allí desde que me levanto hasta que me acuesto.
-Se me cae la casa encima.
-Tengo que hablarlo con alguien, pero con quien. Hace tanto tiempo que no intimo. Al principio con Jorge me bastaba, cualquier cosilla se hablaba y solucionado. Ahora sé que me he distanciado y que él o no se percata o no le interesa.
Pasa por delante de una frutería y entra. Mira las frutas y verduras, coge un paquete de plátanos y va a la caja. Se los pesan y le entregan el tiquet, busca en su monedero y entrega el importe justo. Sale a la calle.
Ya cerca de la casa ve que él la está esperando delante del portal fumando con gesto nervioso. Ella se para y se da la vuelta. Tira ese paquete de plátanos a una papelera y marcha en dirección contraria.
Marcha en dirección contraria, no se siente capaz de hacerle frente.
Necesita hablarlo, pero no con él, con él no podría.
Son tantos años de silencios contenidos, tantas ausencias.
Ella creía que vivía, pensaba que ésta era su vida.
Sucede que de pronto le ha caído la venda de los ojos y ahora no puede volver a dar los mismos pasos.
Necesita tiempo.
Coge su teléfono del bolso y lo vuelve a conectar, se para en la calle.
-Oye, Jorge.
Escucha con inquietud.
-Escúchame, por favor.
Se hace una pausa.
-Debes darme tiempo, necesito tiempo.
-Ahora no lo puedo hablar, necesito pensar.
Nueva pausa, escucha.
-Mira, te estoy diciendo que me des tiempo.
-No, no me pasa nada, sólo que...
Se interrumpe.
-Que te llamaré luego.
-Adiós.

Mujer...



Mujer...

Rompes mi silencio

Apartas la oscura soledad que se abre a mi paso

Te beso y te deseo como lo único y verdadero

Eres eco de mis pensamientos

Aleteas en mis sueños

Iluminas mi camino

Eres alas y libertad

No me siento peregrino a no ser de tu lugar

Viajaré por tus caminos

Cerraré en la cancela tu cuerpo para que nadie lo vea

Buscaré entre tus ojos mi imagen para saberme

Navegaré entre tus carnes y ahogaré mi llanto

Anna, 10-03-2007


Un poema lleva sangre




Un poema lleva sangre, sudor y lágrimas

Un poema te arrastra
Un poema no pacta

Compacta tu alma en trance
Te parte por dos mitades

Eclipsa la dicha
Planifica en ti la desdicha

No habría poética si de llanto plañidero
No siguiera el sendero

Componiendo con las letras
Construyendo por veredas

Manchando mi alma entera
Transmitiendo sentimiento

Hollando el dedo en la llaga
Practicando el bardo su verso

Palpitante melodía
No me hieras todavía

Continente de desdicha
Contenido de no dicha

La parca asiste hilarante
Ríe ante mí de este trance

Resisto a mi pesar
Dolores de soledad

Destino de divinidad
Caminos de no más

Ecos que se me presentan
Recojo con premura

Dejo mi alma desnuda
Consciente de esta locura

¿Me dejo llevar?
¡Qué va!

Anna, 24-04-2007




Ni blanco ni negro


Ni blanco ni negro
ni verde ni azul
inmensidad

Ni vida ni muerte
ni aire ni luz
inmensidad

Allí no estás tú

Caminos desiertos
plañidos de gente
responde tu dios

Inmensa quietud
terrena la vida
compone tu luz

Allí no estás tú

Airada la hembra
araña la vida
sedienta de luz

Compone su angustia
paciente en silencio
carente de risa

allí no estás tú

9 jun. 2007

Un poco de historia

Entré a formar parte de una comunidad muy interesante.
Hasta ese momento mi acto blogger era algo que quedaba en mí.
Había establecido alguna comunicación interesante. Todavía conservo aquellas pocas relaciones de los inicios. Son bloggers que visito de vez en cuando y ellos a mí.
Mi estilo es el de ir buscando y así llegué a myblog. En esos primeros pasos no establecí el contacto, desconocía muchos mecanismos grupales que ahora forman parte de mi hacer cotidiano.
Chugar es una página que abrí como divertimento en un momento dado.
Me ha pasado con ella lo mismo que suele pasarme con las cosas. Me cuesta calzarme lo nuevo, pero con el tiempo lo asimilo y lo hago tan mío que se convierte en una segunda piel. Así ha sucedido con chugar.
Ahora que el sistema de myblog presenta mucha inestabilidad y produce inseguridad he dado el salto, he puesto en marcha esta tendencia en este territorio.
Es posible que de vez en cuando traiga algún contenido de los que se dieron en otro tiempo.
De momento estoy colocando cosas que en otro tiempo adornaron páginas de chugar.

8 jun. 2007

Se me suben los enanos a las narices


Aunque la imagen que incluyo está determinada, para mí tiene un significado especial. Me identifico en cuanto que mi destino está en ella. Miro hacia el traspaso a través de la esfera de lo cognitivo hacía la verdad.
En el espacio de dónde vengo hay tal nivel de interrupciones que ayer ni siquiera tuve ánimo de actualizar.
Ahora he revisado éste y he descubierto que no le había dedicado la atencion deseada.
Ya he puesto en marcha el sistema de comentarios.
No lo domino demasiado, porque por aquí soy bastante autista.
Me parece que admito el coment después de recibir la notificación. Es un sistema de filtrado bastante interesante.
Homero me ha dejado de piedra con eso de que no ha podido comentar. Es una pena, porque es bienvenido allí donde yo vaya. Un amigo. Y pienso que para siempre.

6 jun. 2007

Chugar en aragones quiere decir jugar


Tengo un blog en otro espacio denominado chugar y he pensado que es el momento de consolidar su trayectoria atrayendo hacia aquí su estela marinera.
Parto de una imagen que en su día marcaba otro de los blogs que lo acompañan, clamay.
Buscaba el rastro de la madre y me adherí a esta imagen porque me transmite una fuerza especial. De hecho también le hice un poema.
De todos los territorios en que me he internado para abrir algún que otro blog éste es el único territorio en que nunca me he sentido perdida. He podido hacer más o menos contenido, pero pienso que aquí navegamos con buen viento y la nave coge ruta segura.
Iba a actualizar xino-xano y he caído en la tentación de ampliar mi paquete blogger.
A partir de ahora iré transportando contenidos de chugar.

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