31 ago. 2010

Paseo por la vida

Paseo por la vida

A veces en compañía

El infierno se presenta al caer el velo

Estás a mi vera

Eso lo remedia

Descorro las cortinas

Descorro las cortinas
Salgo a la calle
Paseo por las avenidas

Abro los ojos al paisaje

Contigo todo luce

Sin ti se oculta y sólo veo dentro de mí

Ese mundo que aparenta ante mí sólo está si estás ahí

30 ago. 2010

Claro de luna

Te miro a los ojos
hermoso recuerdo
escuchando el silencio
del viejo pasado
Bajo al ocaso
del tiempo presente
se siente la vida
se siente la muerte

Cercena la herida
de ola batiente
recorriendo los ayes
de ronco silencio

Retomo la senda
camino despierto
entre tanta gente
que nada siente

Me miro en tus ojos
me siento valiente
Amada del alma
querida de siempre

Compañera mía
mi vida
Siempre
que los días vienen

Recorro el recuerdo
de tiempos oscuros
Persigo la luz
entre tus silencios

Me mezo contigo
en un mar de espuma
De noche me abrazas
bajo el claro de luna

CABE ESPERAR

Ese es el título de la novela que he empezado a escribir este verano.

Era un sábado y quería pasarlo sin perder mi tiempo.

Fue el 24 de julio del 2010.

Hoy estoy a las puertas de volver a asumir la cuesta del retorno.
Vuelta al trabajo.

Es posible que CABE ESPERAR haga justicia a su nombre y deba quedar en proyecto.

Se hace difícil compaginar la vida en escribir y trabajar.

No es de extrañar que las personas tocadas por el delirio escribidor quieran ganarse el pan con sus letras.
Eso permite dedicarse a ellas plenamente.

Mis dos meses de vacaciones me regalan esa posibilidad.

Los empecé con una historia que nació con alas de largos vuelos, pero mis circunstancias borraron esa hoja de ruta en mi mente.

La vida te tráe y te lleva.

Esa marea no permite apuntalar muchos diques de contención.

Razones familiares fueron avatares que parecieron llevarme a zozobrar en ese mar.

Hoy mi texto se sostiene solo.
Eso me da confianza.
Cabe reescribirlo y llenarlo de razones y sólidos pilares.

Lo bueno de todo ello es que quiero hacer un libro.
Quiero llevar a libro mis escritos.
¿Cuándo?
Eso tendrá que esperar.
Ya llegará.
El caso es que he madurado esa idea y ahora la tramaré.

Retomar esta veta...

Retomar esta veta creativa es un reto.
He pasado el verano novelando.
Lo he hecho volviendo a mis cuadernos sin dejarlo en estos medios.
Pretendo presentarlo al mundo cuando esté maduro.
Quiero hacerlo adoptando el cobijo de este rol que tiempo atrás me dejo expresar emociones internas.

¿Volver a empezar?
Quizás.

Clea imagina tiene su antigüedad.

Es una de las muchas filigranas blogueras.
Con ella tomo la palabra desprendiéndome de mis atributos personales.
Los que me limitan.
Roles que a lo largo de la vida se imponen.

Una de las posibilidades blogueras es hablar destapando sin que nos vean.

Posiblemente sea contradictorio.

Queremos desvelarnos y al tiempo ser invisibles.

Tras la vida bloguera de cuatro años, vengo con estas intenciones.

Quiero hacerlo en pro de mis letras.

Un perfil literario para ellas.

Mis nuevas letras lo reclaman.

He aprendido a lo largo de dichos y desdichos.

Clea...

¿Le salen alas?

Clea...

Clea descansa sobre su espalda.

Clea...

Clea se alegra de su suerte. No se lastima el alma con el dolor de lo que nunca estará a su alcance. Vive en el aire de sus posibilidades, que son infinitas.
Sabe que puede inventarse.

Clea...

Clea mira al cielo de sus sueños.

Clea...

Clea despierta del silencio.

28 ago. 2010

Presentaciones

Escribidora tardía que quiere salir con sus letras al mundo.

Unas veces tirada y traída por el verso sincrono.
Otras arrebatada por personajes que no dan pausa ni descanso.

Herida cuando las musas se evaden y dejan de tentarle.

Clea quiere escribir hasta que el silencio deje de poblar su tiempo.

24 ago. 2010

El poema rompe el silencio

El poema rompe el silencio,
atiende al sentimiento.
La prosa alenta el tiempo.
El verso es del aire,
no tiene medida ni tempo,
sino emoción y pasión.
A veces salta en cabriolas,
otras grama lágrimas.
Él compone sonatas.
Ensarta en pulsos palabras
que desde el alma nos llaman.

Cuando la escena dibuja,
la palabra toma rumbo.
Cuando el alma reclama,
ella sola se basta.
Es razón del corazón,
la que reclama.

Hilo silencios en letras,
plañideras composturas
para romper las costuras
de ceñidos corsés.

Hube de arañar la tierra
para sentirme mujer.


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